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  • 12 de junio de 2026
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¿Sindicalismo o politiquería?

¿Sindicalismo o politiquería?

Docentes concentrados por la noche frente a Via Augusta, sede del Departament d’Educació. / Foto: Professors de Secundària

(A propósito de las declaraciones de la Sra. Lidón Gasull, presidenta de AFFAC)

 

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Xavier Massó

 

Lidón Gasull, presidenta de la AFFAC –Associacions Federades de Famílies d’Alumnes de Catalunya– ha hecho recientemente unas declaraciones en las que se manifiesta contra el acuerdo de aumento salarial entre el sindicato Professors de Secundaria (aspepc·sps) –ella dice «el sindicato de secundaria»- y el Departamento de Educación de la Generalitat porque, proclama, este sindicato sólo se preocupa por el salario y los intereses de la Secundaria.

A continuación se declara partidaria del actual modelo de inclusiva, de alargar el calendario escolar y del decreto de plantillas –es decir, que las direcciones puedan elegir a dedo a los profesores de “su” centro- y reclama poder estar presente en las negociaciones sobre el salario de los docentes en tanto que representante de las familias; todo parece indicar, tal como lo enfoca, que incluso con derecho a veto. Y es que, entiende ella, el aumento salarial pactado entre La Generalitat y el «sindicato de secundaria» es una irresponsabilidad que hipoteca el presupuesto público y se queja de que a «este» sindicato ni siquiera se le haya exigido a cambio que aceptara la inclusiva y, debemos sobreentender, el decreto de plantillas, el modelo competencial, etc. Por último, manifiesta su simpatía por el rechazo al acuerdo por parte de USTEC y los otros dos sindicatos que le han seguido y por la anunciada continuación de las protestas porque, dice, no están por dinero.

De todo esto podemos inferir que, siempre en el terreno de la opinión, a la Sra. Gasull no le parece bien que un sindicato se preocupe por las condiciones laborales y salariales del sector al que representa. Ella lo dice aludiendo al sindicato de secundaria ASPEPC-SPS, pero debemos pensar que diría lo mismo de cualquier otro sindicato si fuera el caso, ya sea de primaria, de mossos d’esquadra, de bomberos o de la construcción. En cambio, sí está de acuerdo con los sindicatos que, siempre según ella, no se preocupan por el dinero: los que no han aceptado el acuerdo.

Ello no obstante, Gasull no ha especificado si estos sindicatos han rechazado el aumento salarial porque les parece demasiado o demasiado poco, aunque, eso sí, la afirmación de que la continuación de su lucha no es por dinero parece suficientemente indiciaria de que se les antoja un incremento excesivo. Ahora bien, es tan raro que un sindicato de cualquier ramo rechace por excesivo un aumento salarial que quizás se lo hubiera debido preguntar antes directamente a los interpelados, algo que no sabemos si ha hecho. O quizás sea porque, estando ella a favor del modelo de inclusiva impuesto por los anteriores gobiernos, y del decreto de plantillas –por cierto que cada vez más tocado-, piense que la continuidad de las huelgas es para salvar a aquélla y a éste. Lo que, por cierto, también deberían aclarar los propios interpelados.

Sobre todo para evitar malentendidos, porque, vaya, si lo que dice Gasull es cierto, y ella misma apoya decididamente a los sindicatos que han rechazado el acuerdo y han decidido proseguir con huelgas y protestas, entonces todo parece indicar que coinciden con sus planteamientos, que son, es de suponer, también los de la AFFAC. Un tema, éste, que sería necesario aclarar. Porque, la verdad, aparte de haber de saber que han dicho no al acuerdo, a todos nos gustaría saber qué es lo que están planteando estos sindicatos exactamente en estos momentos.

Esto por lo que refiere a las opiniones, y las derivaciones que de ellas se desprenden, de las declaraciones de Sra. Gasull. Ahora bien, un problema añadido a todo esto es que el fundamento de la información en que parecen basarse tales opiniones se asienta sobre un terreno es muy resbaladizo. En román paladino, hay serio riesgo de patinar y darse un buen trompazo, porque son de una falsedad contrastada.

Vamos a ver. Desde los primeros y previos planteamientos de estas huelgas recientes, el único sindicato que ha estado pugnando por introducir en la plataforma unitaria aspectos más allá de los salariales ha sido precisamente el sindicato de secundaria ASPEPC-SPS, que ha hecho especial énfasis en la necesidad de desterrar el modelo pedagogista competencial y de disponer de unos currículos estructurados, de reforzar el papel y los contenidos de las materias, de poner en valor la figura del docente como especialista académico, de derogar el decreto de plantillas y replantear de una vez el desastroso modelo de inclusiva. Se da el caso, además, que estos planteamientos por parte de dicho sindicato vienen avalados por una larga trayectoria de recursos judiciales de contenido curricular ganados (muchos): desde limitaciones judiciales a la arbitrariedad del decreto de plantillas y a los nombramientos a dedo, hasta los más recientes que obligan al Departament a introducir dos niveles de matemáticas en 4º de la ESO, la eliminación de los ámbitos en el Bachillerato y en 4º de ESO, la oferta obligatoria de una segunda lengua extranjera en el Bachillerato… Entre otros «detalles». Siempre, por cierto, conseguido en solitario.

Se da también el caso de que, por lo que refiere a las propuestas de modificación del currículo presentadas como punto reivindicativo por ASPEPC-SPS, cuando el Departament preguntó en la mesa sectorial al resto de sindicatos si estaban de acuerdo y si ésta era una propuesta unitaria, éstos dieron la callada por respuesta. También, los representantes de ASPEPC·SPS han dejado en todo momento muy claro que la lucha por los currículos sigue adelante y que para ello es necesario conseguir un bloque social hegemónico más amplio que el estrictamente sindical. Dicho de otro modo, es necesario que la sociedad vea que el actual modelo de enseñanza catalán es un burdo engaño.

¿Es esto lo que no le gusta a Lidón Gasull? ¿Es esto lo que no les gusta a los sindicatos del no al acuerdo? ¿Consideran que el aumento salarial consiste en «migajas» y quieren más, o lo consideran excesivo como la AFFAC y por eso rechazan el acuerdo? ¿Qué modelo educativo está detrás de todo esto? Convendría aclararlo, de lo contrario podría parecer que sólo se está jugando al postureo y haciendo «politiquería».


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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