• Opinión
  • 23 de junio de 2026
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Milagros

Milagros

Imagen creada mediante IA.

 

Licencia Creative Commons

 

Giovanni Pelegi Torres

 

Será porque nos gusta volver a los lugares comunes, por eso de que somos gregarios, los humanos, pero no me sustraía estos días de pensar todo lo que ha pasado este curso en la enseñanza en términos de fe, quizás porque cada verano, cuando tengo tiempo, vuelvo a ver La Vida de Bryan o seguramente a causa de la visita del pontífice (literalmente, quien hace los puentes, un título heredado de los emperadores romanos).

Pero más que puentes, el Departamento de Educación ha cavado trincheras. Ahora que es junio de corpus asistimos a los milagros de la transformación del suspenso en aprobado, los de la recuperación de última hora, que lejos de estar recogida en ningún texto dogmático, queda a criterio libre del docente, no sé si en modo apócrifo.

Hablando de herejías, las que a ojos del pedagogismo practican los docentes que se rebelan contra un currículum vacío de contenidos, contra los proyectos irreflexivos o contra el Santo Espíritu de la digitalización. Quien ataca el dogma ataca la iglesia, ya sabéis, y más en tiempos de Contrarreforma. Los herejes, este curso, hemos montado unas cuantas huelgas pidiendo mejoras retributivas, currículums estructurados, democracia en los centros y otro modelo de inclusiva. Todo, porque no creemos en milagros. No creemos en la falsedad de un sistema que años atrás, con las reformas competenciales –que no son más que el recubrimiento de reformas gerenciales neoliberales para vaciar de contenido la escuela pública– predicaba el advenimiento de la Séptima Innovación.

Reconocemos claramente que estos currículums son una estafa encaminada a derogar el rigor académico. Que este modelo de inclusiva se basa en un recorte y no atiende correctamente a quien lo necesita; como mucho, rebaja el nivel global en una confusión interesada entre igualdad y homogeneidad. Que el sistema educativo no va encaminado hacia el conocimiento, que la repetición es blasfemia, que suspender un alumno es pecado y que pedir disciplina es apostasía. Y en general, que todo el sistema es una gran mentira basada en la desprotección del docente, en la pérdida de oportunidades académicas para el alumno, en pirámides de dominación burocrática y en el despotismo pedagogista que no acepta más verdad que la de sus preceptos, a veces más cerca de la creencia que de la evidencia.

El filósofo italiano Gianni Vattimo, enormemente interesado por la cuestión de la fe en la posmodernidad, se interrogaba sobre las posibilidades de la religión en la época de la derrota del dogma. El final de los grandes relatos metafísicos, teleológicos y dicotómicos que ha tenido lugar con la posmodernidad tenía que llevar una religión “debilitada”, más personal y secular, menos cerrada en lecturas monolíticas (como también pasaría, con la política, con un hipotético “comunismo débil”, no dogmático). Pero nuestro mundo postmetafísico no ha superado del todo las consecuencias de la metafísica. Arrastramos este pensamiento del todo o nada, de la verdad única y de la pureza de acción.

¿Buscamos soluciones o salvaciones? ¿Buscábamos la negociación o la redención? Yo no sé si es muy de seminarista esto que diré ahora, pero a mí me parece que el Evangelio era otra cosa, especialmente el de Saramago. Y es que venimos de la trinidad de las pantallas, de las competencias y de las metodologías que nos iban a salvar. Con el rosario de las teclas de un Thinkbook, la avemaría del DUA, la hagiografía de los proyectos, el calvario de las programaciones, que ya no multiplican el pan y el vino pero sí los formularios y las reuniones, y que Judas Profesauro no nos escucha. Algunos llevan diciéndonos desde hace un tiempo que esto más que salvación era profecía, que más que ciencia era alquimia, y que más que progreso era demolición. La revuelta empezó. ¿Qué se han creído estos romanos? Nos descubrimos de golpe: nuestra fuerza, sin tutelas de falsos misioneros.

Cerramos el curso con una paz relativa, con mejoras notables conseguidas. No es todo lo que queríamos, pero no se puede todo, no en el primer embate. Lo que ha pasado después del acuerdo firmado con el Departamento, volviendo al mundo de La Vida de Bryan, está más cerca del Frente Popular de Judea y del Frente Judaico Popular. “No queremos milagros, queremos hechos”. Y ¿qué son los hechos, concretamente? ¿Que podemos arreglarlo todo en cuestión de meses? ¿Que no discernimos fines de medios? ¿Para que lo hacemos? ¿Qué queremos? ¿Cómo lo haremos? ¿Con quién lo haremos? Preguntas que quedan sin respuesta a menudo en los cónclaves asamblearios, en que el dogma de la protesta ocupa el espacio de la reflexión.

Digo una cosa clara, si se me permite el sermón: no hemos hecho todo esto para pasar de la teología pedagogista al dogma revolucionario. La escuela pública es una invención republicana que se defiende con la defensa del conocimiento, no con gimnasia ideológica. Las protestas son un medio, no una finalidad en sí misma. Cuidado con quien intenta instrumentalizarlas.

Quizás algo tendremos que volver a pensar. Porque reconstruir el sistema será largo y difícil y solo con ideas claras lo podremos conseguir. Gestionar ahora estas expectativas será muy complejo. Quedaos con quién os explica las cosas con datos y la hemeroteca en la mano, con quien tiene tanto la cordura como el arrebato, con quien busca tangibles y rehúye de los eslóganes vacíos. Más que actas de fe, tenemos que dialogar sobre cosas concretas. Ahora que con el acuerdo queda más resguardada toda la dimensión material (retribuciones, dotaciones, etc.), toca hablar del modelo: rigor académico, esfuerzo, meritocracia, disciplina, igualdad de oportunidades, soberanía de los claustros, currículum, inclusiva. No hay que estar de acuerdo en una verdad única, pero un punto de encuentro de mínimos puede ser que la gran mentira que actualmente hace de columna vertebral del sistema sea esto: una gran farsa cosmética. Pero todo esto no parece un dogma, ni nos encomendamos a milagros.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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