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  • 2 de junio de 2026
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Sí, pero no. No, pero sí

Sí, pero no. No, pero sí

Imagen de un corte de la autopista en las recientes manifestaciones de docentes en Cataluña. Foto: Profesores de Secundaria.

 

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Pilar Mir. Profesora de Secundaria en Cataluña-Central

 

Un enlace y una pregunta. Y una respuesta que nos deja a medias se conteste lo que se conteste. Porque todos sabemos que merecíamos más. Porque nos sentimos en una trampa. Como desde hace ya demasiado tiempo.

Yo quiero seguir luchando por la derogación de los tres decretos que han desguazado la educación pública:

El Decreto de Plantillas (2014), traducido: Decreto de Pelotillas, o, para que se entienda un brindis a la arbitrariedad y el amiguismo.

El Decreto de inclusión (2017), traducido: Decreto de omisión, o, para que se entienda, un brindis al abandono y a los recortes encubiertos.

El Decreto de evaluación (2022), traducido: Decreto de disimulo, o, para que se entienda, un brindis a la mediocridad y al onanismo en la expedición de títulos.

Pero también quiero recuperar mi poder adquisitivo (sé que la primera muestra de reconocimiento y dignidad de un trabajo, es el precio que se paga por hacerlo).

Y acepto que es necesario saber cuándo decir para seguir teniendo opciones de decir NO en otras cuestiones. Negociarlo todo a la vez siempre es enfrentarse a un paquete bomba.

Las dotaciones para la educación inclusiva, si no se aplican de forma diferente a la actual (o sea, fuera del aula, por necesidades o por itinerarios) son un regalo envenenado. Quiero que los alumnos con dificultades severas estén bien atendidos por especialistas y no en un plano imaginario (PI) de progreso ideal (PI) pintando ilustraciones (PI). Traducido: pinta y colorea.

Hay que desmontar la maquinaria de confusión y ambigüedad, la neblina de siglas y acrónimos eufemísticos que ya nadie se cree, pero que todavía maquillan con un velo esotérico e inefable las actas y reuniones de nuestro oficio.

Es necesaria la exigencia, y exámenes y recuperaciones de septiembre. Y no perder el tiempo «recogiendo evidencias» que nos ponen en evidencia con aprobados de poca monta.

Hay que regresar a las calificaciones numéricas (bienaventuradas cifras, exactas y objetivas) y abandonar los comentarios/observaciones (gracias chatGPT por tanta cobertura a la absurdidad) en los boletines; somos profesores, no tertulianos de la evaluación.

Es necesario un currículum estructurado, progresivo, sistemático y universal. Fin de las programaciones con plantillas ocurrentes, propósitos inescrutables y siglas ecuménicas (gracias chat GPT por tanta cobertura a la absurdidad).

Es necesaria la desaparición de las materias adscritas a la devoción mariana (traducido: aprueba todo el mundo) y de las competencias transversales (traducido: pompa discursiva sin materia cursada).

Y nos podemos ahorrar todos los cargos orbitales con complementos desorbitados: COCOBE (¿pero quién pone estos nombres?), actividades (no somos agencias de viaje), y otros programas del modelo «complemento en el bolsillo y pegatina en la puerta»: Calidad (traducido: chantaje burocrático para conceder subvenciones a la FP) TEI (funciona tan bién que nos querían endosar a la bofia en los centros), escuela verde (echad un vistazo a las papeleras de los centros; por cierto, en todos los institutos hay un titulado universitario vigilando el papel de inodoro). Y podemos dejar también de destinar un montón de horas y esfuerzos a la salsa rosa emocional.

En fin, yo quiero recuperar el poder adquisitivo y más aún un sistema educativo público que funcione. Y quizás no se pueden negociar ambas cosas juntas. Si ahora decimos NO quizás sólo ganaremos más desprestigio social (tan conjurado por la administración y los medios desde hace décadas), y no parece que, de momento, deban producirse más aumentos salariales.

Quizás debemos aceptar decir a este preacuerdo para continuar diciendo NO a otras cuestiones. Hemos recibido una mejora parcial, pues devolvamos una respuesta parcial: a esa mejora, NO a ese modelo educativo que nos ha traído los peores resultados de la historia. SÍ, pero NO.

Desconvocamos las huelgas y mantengamos la oposición a las salidas y al TdR, porque además de una remuneración actualizada, justa y digna, queremos un nuevo modelo educativo.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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