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  • 6 de noviembre de 2026
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¿Donde están los 76?

¿Donde están los 76?

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Licencia Creative Commons

 

Felipe de Vicente

 

En los disturbios del 24 de octubre en Barcelona fueron detenidos 130 jóvenes de los cuales 76 eran menores de edad, incluso uno de 12 años, muy precoz el chico. De estos menores 74 son chicos y 2 chicas. Entre los instigadores o jefes de la revuelta, se detuvo un adolescente de 17 años. Uno de los creadores de Blocus, el misterioso canal de reclutamiento y convocatoria, parece ser un chico de 16 años, detenido con posterioridad a los hechos.

La burguesía bienestante (en la que incluyo dirigentes políticos de la mayoría de partidos) habitual compradora en el centro de Barcelona contempló aterrorizada por la televisión cómo eran saqueados 23 comercios, además de daños en mobiliario urbano, mientras que 14 agentes de los Mossos y un guardia urbano resultaron heridos.

Podíamos preguntarle a esta burguesía: ¿ahora se enteran? ¿se piensan que esto es nuevo? ¿dónde están estos 76 y muchos más? Pues en los institutos catalanes o sea en estos centros poco frecuentados por quienes viven en los barrios bienestantes. Pero desde hace muchos años los docentes se han quejado de la existencia en las aulas, sobre todo en la enseñanza secundaria, de este tipo de alumnado, al que se le llegó a denominar “objetores escolares”. Son quienes están a la fuerza en clase y muestran su rechazo a la enseñanza mediante una indisciplina continua. Para ellos, el buenismo de la enseñanza obligatoria se ha convertido en “enseñanza impuesta”. Y de las imposiciones salen las reacciones.

TALIS es, para entendernos, el PISA del profesorado y es la mayor encuesta internacional dirigida a docentes y directores de centros educativos. Según el último informe (2025) un tercio del profesorado español reconoce que hay un ambiente ruidoso y que pierde mucho tiempo por las interrupciones del alumnado. Un 40% de los docentes españoles reconoce sufrir estrés por la indisciplina en las aulas. Si miramos los datos por comunidades, Cataluña está por encima de la media: un 55% sufre estrés.

Si vamos a las agresiones al profesorado de secundaria, un 80% ha sufrido alguna vejación del alumnado y un 10% agresión física, según fuente sindicales. Últimamente están disparadas las agresiones a través de las redes sociales. Uno de cada cinco docentes sufre varios tipos de violencia a la vez.

El director de Educación de la OCDE (organismo autor del informe TALIS), Andreas Schleicher, ha llegado a reconocer que «la indisciplina representa un problema en España». El señor Abelardo de la Rosa es el Secretario de Estado de Educación y, sobre los resultados TALIS, ha declarado: «No hay un problema generalizado de disciplina» (supongo que también diría que no hay un problema generalizado de seguridad en los trenes). Para tan alto cargo, «la diversidad es la nueva normalidad que nos enriquece y necesita afrontarse decididamente» (El Mundo, 10-X-2026). Parece que para don Abelardo la indisciplina es mera diversidad y, para colmo, nos enriquece.

Para el señor Schleicher la solución está en poner a los profesores más experimentados en los centros más conflictivos. La propuesta del Secretario de Estado es la más brillante: hay que ofrecer más formación al profesorado. No ha precisado en qué consiste esta formación. Es posible que se refiera a artes marciales. En otros lugares, la solución va por otros derroteros: el gobierno danés, socialdemócrata, quiere permitir por ley que los docentes puedan sujetar o retirar físicamente del aula a los alumnos que alteren gravemente las clases. No sé qué consejos darían los señores anteriormente citados a los comerciantes de las zonas vandalizadas por los chicos de Blocus: ¿poner los dependientes más experimentados en estos lugares? ¿dar más formación a los vendedores?

La semana siguiente al fuerte altercado, la policía desplegó un fuerte dispositivo para evitar la repetición. Vimos comercios tapiados para librarse de los nuevos vándalos. El objetivo es claro: salvemos los comercios chics de Barcelona y que esta gente no vuelva más por aquí. Pero estos adolescentes existen. Quizás no vuelvan en mucho tiempo a perturbar la tranquilidad de la gente bien que compra en el centro de Barcelona. Siguen en las aulas de muchos institutos, siguen alterando las clases cuando no agrediendo a sufridos docentes que no pueden tapiar sus aulas para que no entren ni tienen protección cuando la necesitan. Han desaparecido de la sociedad bienestante simplemente porque ya no los ven actuar en el Paseo de Gracia.

Yoda, el maestro Yedi más sabio que el señor Schleicher y don Abelardo (La guerra de las Galaxias) dice que el miedo es el camino hacia al Lado Oscuro. Efectivamente, el miedo a que los adolescentes violentos perturben nuestro downtown ha situado el gravísimo tema de la indisciplina en las aulas fuera de los ojos de la mayoría de la sociedad. Los señores de la OCDE y del Ministerio de Educación deben pensar que los aguanten los docentes, que para eso cobran. Así de insensibles son algunos. Pero no nos engañemos, la enseñanza obligatoria y comprensiva como la española es una quimera convertida en la práctica en una pesadilla para quienes quieren estudiar y no pueden porque hay quien continuamente perturba la clase y en un sufrimiento para los que se sienten forzados a permanecer escolarizados sin quererlo.

Daniel Pennac es un profesor de secundaria francés famoso por sus libros y novelas. La más conocida es Mal de escuela, traducida al castellano. De este libro es esta cita: «Un alumno indisciplinado es un niño infeliz. El caos no le libera, le angustia». Nos deberíamos tomar en serio el problema y no relegarlo al Lado Oscuro.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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