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- 1 de octubre de 2026
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Un agravio más a la actual Formación Profesional Dual

Imagen creada mediante IA.

Lola Vilches Batet
La implantación del nuevo modelo de Formación Profesional (FP) Dual ha generado preocupación entre el profesorado, especialmente por las condiciones en las que el alumnado debe combinar la formación en el centro educativo con la actividad productiva en la empresa. El nuevo sistema establece aproximadamente 1.000 horas de estancia en la empresa y, para poder completar el ciclo formativo en los dos años previstos, muchos alumnos deben empezar esta estancia ya durante el primer curso, cuando todavía no disponen de los conocimientos ni de las competencias técnicas necesarias para desarrollarse con autonomía en el sector productivo.
A esta situación se le añade el cambio introducido por la nueva normativa de FP, derivada de la Ley Orgánica 3/2022, de Ordenación e Integración de la Formación Profesional. Los antiguos módulos de Formación y Orientación Laboral (FOL) y Empresa e Iniciativa Emprendedora (EIE), comunes a todos los ciclos formativos, han sido sustituidos por Itinerario Personal para la Empleabilidad I (IPO I) e Itinerario Personal para la Empleabilidad II (IPO II).
El problema se hace especialmente evidente en el caso del antiguo FOL. Este módulo estaba dividido en dos unidades formativas independientes: la UF1, centrada en la incorporación al trabajo, y la UF2, dedicada a la Prevención de Riesgos Laborales (PRL). Esta última tenía una función especialmente importante, puesto que la acreditación de los conocimientos de PRL era un requisito necesario para poder acceder a las prácticas en empresa. Por tanto, el alumnado no podía iniciar la estancia en la empresa sin haber superado la formación correspondiente en prevención de riesgos.
Con la reforma, IPO I pasa a estructurarse en cinco Resultados de Aprendizaje (RA) que dejan de ser independientes. Esto significa que, para superar el módulo durante el primer curso, el alumnado debe acreditar a todos los RA. Entre ellos se encuentra el RA2, relacionado con la Prevención de Riesgos Laborales, que sigue siendo imprescindible para poder acceder a la estancia en la empresa.
Aquí aparece una contradicción importante. ¿Qué ocurre cuando un alumno no supera uno o varios RA y, por tanto, no acredita IPO I? De acuerdo con una interpretación coherente del sistema, el alumno no debería superar el módulo y, en consecuencia, tampoco debería continuar su estancia en la empresa si no ha acreditado el RA2 de PRL. Esto podría implicar la finalización del convenio de prácticas y la repetición del módulo en el siguiente curso.
Sin embargo, esta solución genera un problema considerable para los centros y, en especial, para los tutores de prácticas. Estos profesionales asumen numerosas responsabilidades: buscar empresas, establecer convenios, asignar al alumnado, realizar su seguimiento, gestionar incidencias y resolver los conflictos que puedan surgir durante la estancia. La finalización anticipada de un convenio puede comportar además el riesgo de perder una empresa colaboradora. Esta situación es especialmente grave en determinados sectores, donde ya resulta difícil encontrar empresas dispuestas a acoger a estudiantes que todavía tienen poca experiencia y unas competencias técnicas limitadas.
Así, se crea una fuerte presión sobre los equipos docentes. Por un lado, el alumnado debe tener la oportunidad de titular en dos años y necesita completar sus prácticas. Por otra parte, los tutores necesitan mantener una red de empresas colaboradoras suficiente para garantizar estas estancias. Sin empresas no existen convenios y sin convenios muchos alumnos no pueden completar su itinerario formativo.
En este contexto, el especialista de FOL puede verse presionado para aprobar a alumnos que realmente no han alcanzado todos los aprendizajes previstos. De esta forma, se pueden acabar dando por superados, en la junta final de evaluación, contenidos fundamentales relacionados con los derechos y deberes laborales, la interpretación de un contrato de trabajo, el convenio colectivo o la nómina, así como las competencias profesionales y transversales necesarias para desarrollarse adecuadamente en el mercado laboral.
Este artículo pretende denunciar que esta situación contribuye a desvalorizar la especialidad de FOL y los contenidos que tradicionalmente han formado parte de esa área. Los conocimientos relacionados con las relaciones laborales, la prevención de riesgos y la empleabilidad no deberían considerarse secundarios, ya que son esenciales para que el alumnado conozca sus derechos, asuma sus responsabilidades y pueda afrontar la incorporación al mercado laboral con criterio y autonomía.
Para abordar esta problemática, se plantean a continuación diversas alternativas. Una posible solución sería que los RA’s del MP de IPO I vuelvan a ser independientes, como ocurría con la antigua FOL, y así el alumno al aprobar el RA2 de PRL, ya cuenta con el requisito para poder acceder a la estancia en la empresa.
Otra posible opción sería reducir las horas de estancia en la empresa y concentrarlas principalmente en el segundo curso, recuperando parcialmente el modelo anterior. De esta forma, el alumnado llegaría a la empresa con una preparación técnica y transversal más sólida y, sobre todo, después de haber acreditado completamente IPO I y el RA2 de Prevención de Riesgos Laborales.
Finalmente, también podría mantenerse la extensión actual de las prácticas, pero, en este caso, empezarlas sólo durante el segundo curso, una vez superado íntegramente IPO I. En caso de que el alumnado no pudiera completar todas las horas dentro de los dos cursos, se podría plantear un tercer año para finalizarlas.
Sin embargo, esta última alternativa entra en conflicto con el objetivo de conseguir que el alumnado complete el ciclo formativo en tan sólo dos años. Según el artículo, esta priorización de los plazos y resultados académicos puede acabar trasladando la presión al profesorado, especialmente a los tutores de prácticas, que asumen una elevada carga burocrática y de gestión, incluso durante períodos como el mes de julio, sin una compensación económica proporcional a las responsabilidades asumidas.
En definitiva, el nuevo modelo de FP Dual presenta contradicciones que afectan tanto al alumnado como al profesorado. La necesidad de garantizar una rápida incorporación a las empresas y conseguir la titulación en dos años puede entrar en conflicto con la necesidad de que los estudiantes lleguen al mundo laboral con una preparación suficiente y con los conocimientos básicos sobre derechos laborales y prevención de riesgos.
La crítica final es que el sistema puede acabar priorizando la disponibilidad inmediata de mano de obra frente a una formación profesional de calidad. Por eso, califico este modelo como una FP low cost, en la que las necesidades del mercado laboral y de las empresas pueden acabar pasando por delante de la formación integral del alumnado y de la dignidad profesional y las condiciones de trabajo del profesorado.
Fuente: educational EVIDENCE
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