Júlia Ojeda: “Para que hubiese inmersión real debería ser voluntaria”

Júlia Ojeda: “Para que hubiese inmersión real debería ser voluntaria”

¿Por qué no funciona la inmersión lingüística? Conversación con Julia Ojeda. / Foto: cortesía del autor

 

Licencia Creative Commons

 

Giovanni Pelegi Torres

 

Según todos los datos, el catalán está viviendo una situación de retroceso social. En Cataluña, la última encuesta de uso social de la lengua publicada en noviembre de 2025 por el Departament de Política Lingüística y por Idescat concluye que el catalán sólo es la lengua habitual de menos del 25% de los habitantes del área metropolitana de Barcelona y que las únicas zonas donde esta cifra supera el 50% son las menos pobladas del país.

En la enseñanza, estos datos son muy vivenciales. Son muchos los centros en los que el catalán no es ni mucho menos la lengua habitual entre el alumnado, pero también es cada vez más frecuente ver que el alumnado desiste de hablar catalán con el profesorado, o el aumento de la docencia en castellano. Parece claro que ahora que se cumplen más de cuatro décadas del inicio de la inmersión, sus resultados no han sido los esperados en un inicio.

¿Qué repercusiones tiene ese cambio de paradigma acelerado? ¿Se puede hacer algo? ¿Cómo afecta esto al trabajo del profesorado especialista? Tengo ocasión de hablar de estas y otras cosas en una cafetería de Sants con Júlia Ojeda (Granollers, 1994). Investigadora postdoctoral en la Universidad de las Islas Baleares y dedicada a los estudios literarios, combina su carrera académica con la política en Alhora. Ojeda, defensora de la implementación de una doble red escolar inspirada en el modelo vasco, cree que ésta es la única manera de garantizar una auténtica inmersión lingüística, subrayando la voluntariedad como elemento esencial.

 

¿Cómo ves la situación del catalán en la enseñanza?

En un claro retroceso directamente relacionado con el retroceso general de la lengua en todos los ámbitos. La inmersión no funciona porque no es real y claramente debemos cambiar de modelo. Hay gente que sigue pensando que el problema es que la inmersión no se aplica y que sólo con una ampliación de recursos y con un refuerzo de la inmersión total ya iba a tirar, pero esto es porque no han hecho el trabajo de fondo de cartografiar en qué zonas ha funcionado la inmersión, en cuáles no y por qué.

«Según los datos que tenemos, la inmersión ahora mismo es real aproximadamente al 15% de las escuelas y al 17% de los institutos»

¿Por qué la inmersión no es real?

Debo empezar a explicarlo con una aclaración metodológica. A diferencia de lo que llevamos pensando desde los años 80, el actual sistema no es de inmersión lingüística, sino de conjunción lingüística. Si la mayoría demográfica del centro habla catalán, el castellano queda reservado a la asignatura de castellano y a un uso puntual cuando es necesario en términos pedagógicos. Entonces sí hay inmersión. Pero si la lengua de uso normal es el castellano, que es la realidad mayoritaria de los centros públicos, lo que existe es una convivencia bilingüe y diglósica: el catalán, en clase y el castellano en el patio o con los amigos. Esto técnicamente no es inmersión. Según los datos que tenemos, la inmersión en estos momentos es real aproximadamente en el 15% de las escuelas y en el 17% de los institutos.

¿En cuáles?

Allí donde la situación de mayoría demolingüística de fuera de las aulas se cumple también en las aulas. La inmersión real sólo se da en centros donde hay mayoría de catalanohablantes, las Terres de l’Ebre y alguna zona más, o donde hay un equipo directivo con fuerza suficiente para que la inmersión, como método, se pueda aplicar como tal. Este segundo caso es interesante porque es cuando la política de inmersión tiene un claro impacto. Allí tienes alumnos que tienen la lengua catalana como L2, de segundo aprendizaje, y es a través de técnicas inmersivas que la escuela consigue que esta L2 sea la lengua principal entre el alumnado, que es mayoritariamente L1 en otras lenguas, sea o no el castellano. Este sistema de técnicas inmersivas requiere una serie de herramientas para las que el sistema educativo actual no está dotado.

¿Por qué dices que no está dotado?

Porque el sistema actual establece una vehicularidad compartida que desemboca en una progresiva castellanización de la escuela, como consecuencia de la realidad lingüística de la mayoría de los centros. Estamos todos muy empeñados en que el problema es que la inmersión no se está aplicando bien pero no es verdad, es que la inmersión en la mayoría de los casos nunca se ha aplicado. ¿Dónde se aplicó esta realidad? En Santa Coloma de Gramenet en los años 80. ¿Por qué? Porque las familias de Santa Coloma de Gramenet reclamaron masivamente que el catalán fuera introducido en las aulas de sus hijos de mayoría castellanohablante. Entonces, ¿qué pasó? Que hubo una connivencia absoluta entre las familias, equipos directivos y recursos de la escuela. El problema actual es que estas iniciativas se han ido degradando en áreas en las que se había aplicado en su inicio el modelo inmersivo y también donde la demolingüística estaba a favor del catalán, pero el catalán ha ido retrocediendo en general, no sólo en la escuela. Cuanto más retroceso de catalán en la calle, más retroceso del catalán en las escuelas.

«El catalán ha ido retrocediendo en general, no sólo en la escuela. Cuanto más retroceso del catalán en la calle, más retroceso del catalán en las escuelas»

Por tanto, ¿hablamos de una cuestión de recursos y de método?

No. Aquí está el aspecto clave: para garantizar la inmersión necesitas no sólo técnicas inmersivas y formación sociolingüística para el profesorado, sino sobre todo el beneplácito de las familias (y en consecuencia, del alumnado) del claustro y del equipo directivo. La inmersión sólo puede existir si es voluntaria y deseada, como cuando las familias de Santa Coloma de Gramenet dijeron que querían una escuela 100% catalán porque, de lo contrario, sus hijos no la aprenderían.

Con esto le das la vuelta a un argumento que a veces se ha oído en torno a la idea de la libertad educativa. Pero dices que es voluntaria.

Para que hubiera inmersión real haría falta que ésta fuera voluntaria. Sólo si existe un acuerdo entre el claustro y las familias consigues que los mecanismos y recursos que la dirección de centro y el claustro necesitan aplicar para la inmersión real no sean cuestionados, sino que sean aceptados y queridos. Sólo así evitas la segregación.

¿Qué segregación?

El modelo actual está provocando que las familias que quieren garantizar que sus hijos tengan una escolarización 100% en catalán vayan a buscar escuelas públicas o concertadas a menudo lejos de sus barrios. Y esta dinámica redunda en la segregación económica, porque muchos acuden a la concertada, pero también genera segregación cultural y étnica provocada por una dinámica de presión lingüística sobre las familias concienciadas.

«La vía impositiva en términos de inmersión lingüística o en términos de pedagogía lingüística siempre es un arma de doble filo con retorno»

Y entonces ¿qué debería hacerse?

Una doble red escolar inspirada en el modelo vasco. Coger el mapa de los centros educativos de Cataluña y empezar con 30, 50 o 100 centros independientemente de la geografía o del barrio y donde haya dos premisas básicas: la primera, un equipo directivo decidido a aplicar un sistema de inmersión con los mecanismos, los recursos y el plan lingüístico necesario; la segunda, el visto bueno de la comunidad educativa. Entonces, allí, despliegas un plan: pones veladores lingüísticos en los espacios informales, en los comedores, intervienes en las dinámicas sociolingüísticas de los alumnos, etcétera. Insisto, siempre y cuando haya voluntad por parte de la comunidad educativa de ese centro, de lo contrario es inviable y se vive claramente como una imposición. La vía impositiva en términos de inmersión lingüística o en términos de pedagogía lingüística siempre es un arma de doble hilo con retorno.

¿Dónde crees que estarían los centros iniciales que llevarían a cabo esta inmersión real?

Yo creo que hay zonas en las que es muy complicado porque el catalán, allí, es una realidad demolingüística absolutamente alejada. En éstas no, porque no hay capital lingüístico para generar los referentes horizontales necesarios entre el alumnado. Pero al mismo tiempo que te digo esto, también valdría el argumento contrario: hay centros con muchas familias que tienen como lengua inicial una lengua extranjera (el árabe o el urdu, por ejemplo), como en Olot o en las Terres de l’Ebre, donde la inmersión real quizás encontraría un encaje porque habría concienciación. Todo depende de eso.

¿Y esto no generaría un sistema de competencia entre los centros?

Sí, pero esa es la idea. En lugar de machacar al alumnado para que hable catalán, lo que genera mucha frustración entre el profesorado, el sistema asume la realidad y hace un ejercicio de transparencia, en general. También debería implementarse un sistema de evaluación para que podamos saber el nivel académico real del alumnado en todos los centros de Cataluña.

El Departament siempre se ha negado a hacer públicos los resultados de las pruebas académicas, las llamadas competencias básicas, filtrados por centros.

Porque se les caería la cara de vergüenza… El fracaso académico en términos globales es muy evidente. Y el fracaso de la inmersión también, pero no quieren verlo. Habría que aplicar un sistema anual de certificación del nivel lingüístico en los centros. Evidentemente, es necesario dejar de regalar el C1 de catalán al final de la ESO. Esto hace que de alguna manera se le otorgue valor a la lengua. Y claro, después habría que valorizar el conocimiento del catalán para conseguir determinados trabajos. Esto cerraría el circuito necesario para valorizar su aprendizaje vinculado al nivel académico.

«También habría que implementar un sistema de evaluación para que podamos saber el nivel académico real del alumnado en todos los centros de Cataluña»

¿Y este sistema de doble red no supondría un repliegue para el catalán?

Sí y no. Implica ser realistas. Necesitamos garantizar que del sistema educativo público salgan filólogos catalanes, historiadores, sociolingüistas, traductores de catalán, escritores en catalán… Es necesario insuflar una formación que garantice un relieve y fortificar la base lingüística en términos poblacionales. Cuando hablamos de un sistema de inmersión lingüística no hablamos sólo de lengua, hablamos de un sistema de valores, hablamos de una mirada al mundo, hablamos de una forma de contar la historia, una manera de contar la literatura, un sistema de país,… Lo que pasaría sería que tendríamos dos redes, una exactamente igual a la actual y otra realmente inmersiva. Sería un sistema mucho menos segregador que el actual porque la diferenciación de modelos se centraría en la voluntad de la comunidad educativa, no tanto en la realidad económica y sociolingüística de los centros, cuando en algunos territorios una y otra están relacionadas.

¿Crees que aquí podría ocurrir algo parecido a Euskadi, donde familias y docentes han apostado por la red inmersiva hasta el punto de hacerla convertirse en mayoritaria?

Los estudios en el País Vasco nos dicen que este sistema funciona y que efectivamente se crea una competición virtuosa que extiende el compromiso y la voluntad necesarios para la inmersión real, porque al fin y al cabo ésta es garantía de una mejor educación. Ahora bien, a los vascos les ha costado 40 años llegar al 80% de inmersión real. Obviamente la administración tiene una responsabilidad y debe trabajar. Debe desplegar muchos recursos, sobre todo en contextos de alta complejidad lingüística y cultural: formación para el profesorado, veladores y monitores de extraescolares también formados,… El alumnado debe poder socializar fuera del aula incorporando el catalán como lengua de ocio y de vida. Y realmente es una cuestión de precisión en inversiones. En lugar de malograr recursos, como ocurre ahora, en formaciones para el profesorado más bien absurdas, podríamos invertirlos en esto.

¿Y cómo dejaría la concertada y la privada?

Lingüísticamente hablando, en Cataluña actualmente tenemos tres redes: una minoritaria de inmersión, una mayoritaria de conjunción (estas dos, repartidas entre la pública y la concertada) y una red internacional (solo en el sistema privado, con inmersión en una lengua extranjera). A estos últimos los obviaremos porque van aparte. En cuanto a la concertada, yo creo que si por alguna razón deben mantenerse los conciertos, sólo sería porque irían condicionados a hacer una inmersión real y de forma transitoria. La aspiración debería ser un modelo 100% público, accesible y universal. Pero es verdad que al inicio del despliegue de una auténtica inmersión, la concertada puede ser una aliada. Piensa también que mucha competición entre la pública y la concertada viene dada por motivos lingüísticos, una competición que mermaría mucho con un sistema de doble red pública.

«Mucha competición entre la pública y la concertada viene dada por motivos lingüísticos, una competición que mermaría mucho con un sistema de doble red pública»

¿Crees que esta propuesta podría topar con la oposición del profesorado? Aunque el sistema actual pueda ser más segregador que una doble red, la percepción podría ser la contraria.

Seguramente. Pero mira, hay que tener claro que la doble red no se realizaría siguiendo criterios sociales, lingüísticos, geográficos o de demografía. Si las AFA y los claustros quieren, se hace. Si no quieren, no se hace. Y no se mira nada más. Sin el completo espaldarazo de toda la comunidad educativa, el sistema no funciona. Por tanto, si el profesorado estuviera en contra, no se podría hacer. Es una propuesta pensada para construirse de abajo a arriba, totalmente democrática y que apuesta por la soberanía de los claustros y por un modelo de gestión democrática del centro, contraria al actual. Si tienes una comunidad educativa fuerte y comprometida, el sistema educativo gana en general, en cualquier tema. Te evitas muchos conflictos, a todos los niveles, no sólo lingüístico. Cabe decir también que esta propuesta es completamente factible en el marco legal actual.

Aparte de eso, ¿crees que habría que cambiar más cosas del sistema educativo actual?

Claramente la intención de una doble red que pusiera en negro sobre blanco cómo está la situación de la inmersión debería ir acompañada de la vuelta a un modelo de transmisión de conocimientos y del abandono de las competencias. Pasar de cosas abstractas y que no funcionan a cosas tangibles, por lo general. Habría que cambiar también el formato del máster de formación del profesorado, que actualmente es desastroso. Es de una titulitis absurda que amplía la rama pedagógica sin tener en cuenta los contenidos. Esto es más extremo aún en la formación de la primaria. La reducción del catalán y de las materias científicas en el bachillerato es un escándalo y va encaminada a reducir la fortaleza del sistema educativo.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *