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  • 17 de septiembre de 2026
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Carlos Azagra: ¡Vivir ya es un premio!

Carlos Azagra: ¡Vivir ya es un premio!

Carlos Azagra. / Foto: Cortesía del autor

 

CARA A CARA CON

Carlos Azagra, dibujante y humorista gráfico

 

Licencia Creative Commons

 

David Rabadà

 

Conocí a Carlos Azagra durante la presentación de su libro “Historias del Punk” el sábado 7 de febrero de 2026. En un bar del camping de Sort en la comarca del Pallars Sobirà allí estaba rodeado de seguidores y admiradores. La verdad es que en la comarca más despoblada de Cataluña aquel bar estaba a rebosar de gente. Allí vi como la mente ávida, irónica e incisiva de Azagra daba la vuelta a la censura sufrida en tiempos del generalísimo convirtiéndola en un pasaje de viñeta y humor, algo que me dejó claro que estaba ante un autor cuya lucidez crítica y sentido del humor siguen intactos tras décadas de oficio.

Cubierta del libro de Carlos Azagra

Carlos Azagra García (1957) es uno de los dibujantes y humoristas gráficos más reconocibles del cómic satírico y político del Estado español. Su obra está estrechamente ligada a la crítica social, el antimilitarismo y la memoria histórica, siempre a través de un humor directo, popular y combativo. En 1975 se trasladó a Barcelona para estudiar Bellas Artes en un momento de efervescencia política y cultural marcado por el final del franquismo. Muy pronto, su interés por la política y el activismo se entrelazó con el dibujo, participando en movimientos juveniles y colectivos incluidos entornos vinculados a la Unión de Juventudes Comunistas de España. Paralelamente, comenzó a colaborar con asociaciones vecinales y movimientos sociales, especialmente con la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB), realizando carteles, viñetas y materiales gráficos de carácter reivindicativo.

Durante los años de la Transición y la década los ochenta, Azagra publicó en fanzines y revistas alternativas, muchas de ellas ligadas al movimiento libertario y sindical con vínculos con organizaciones como la CNT y, posteriormente, con la CGT. En ese contexto, su trabajo sufrió procesos de censura y persecución judicial, herencia directa de la mentalidad franquista aún vigente en determinados estamentos del Estado. Uno de los episodios más conocidos de esa censura se produce en 1981 con una viñeta relacionada con la Virgen del Pilar. Ello le acarreó problemas judiciales para convertirse en un ejemplo paradigmático de los límites de la libertad de expresión en aquellos años. A partir de estas experiencias, Azagra desarrolló una particular habilidad para el doble sentido gráfico y lingüístico, recurriendo a juegos semánticos y visuales para esquivar la censura, como el famoso uso de “chup, chup” como onomatopeya aparentemente inocente de succionar, o la ambigüedad entre “Ostia” (ciudad italiana) y “hostia” (referencia religiosa).

En 1984 comenzó su colaboración con la revista El Jueves, donde se consolidó como una de sus firmas históricas, creando personajes y series que se mantendrán durante décadas. También colaboró en revistas como Makoki y El Víbora, fundamentales del cómic underground y contracultural. Desde hace muchos años reside en Santa Coloma de Gramenet, ciudad con la que se siente profundamente vinculado y que ha sido escenario habitual de su compromiso social y cultural. Además de su faceta como humorista gráfico, Azagra ha destacado como biógrafo en cómics de figuras clave del pensamiento y la cultura popular, como Buenaventura Durruti o José Antonio Labordeta, a quienes retrata desde una mirada humana, política y profundamente respetuosa con la memoria colectiva. Y ahora nos deleita con su nuevo trabajo Historias del Punk, una obra en la que recupera vivencias, personajes y contextos de la escena punk desde una perspectiva personal, gráfica y política. Descubramos pues a este “enfant terrible” cercano a los setenta.

 

Pone en tu biografía que naciste en Zaragoza, pero me constan otras informaciones.

Nací en Morón de la Frontera (Sevilla), pero viví en Zaragoza hasta que me vine a Barcelona para estudiar Bellas Artes.

Eso demuestra que las redes no lo cuentan todo.

Y eso demuestra que los de Bilbao nacemos dónde nos sale.

¿Por qué en 1975 decidiste venirte a Barcelona para estudiar Bellas Artes?

Bueno, fundamentalmente porque en Zaragoza en aquel tiempo no existía Bellas Artes, sólo una escuela de artes y oficios. Pude haber elegido Madrid, pero preferí Barcelona porque tenía mar, el underground, las ramblas de Barcelona y ese espíritu libertario que me atraía tanto. Al final sólo hice un año de BBAA y enseguida me puse a dibujar por ahí.

Un dibujo es el desarrollo de una idea resumida que, con gracia, además entretiene

¿En qué momento tuviste claro que el dibujo podía ser una herramienta de combate ideológico?

Sobre la marcha me di cuenta de que un chiste llegaba a más gente. Fue mi viejo profe Labordeta quien me incitó a seguir por este camino. Un dibujo es el desarrollo de una idea resumida que, con gracia, además entretiene.

¿Qué papel jugaste en grupos clandestinos como la Unión de Juventudes Comunistas de España?

Era lo que me tocó, podía haber estado en cualquier otra organización, pero me tocó estar ahí. En el barrio estaba el PCE, grupos cristianos y poco más, ni el PSOE existía, y el resto de los grupos izquierdistas salían de la universidad. Al final me salí porque no aguantaba ni estalinistas ni a Santiago Carrillo.

¡Que pesaos!

Tu colaboración con la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona (FAVB) fue muy intensa. ¿Qué significó para ti el movimiento vecinal?

Yo ya venía del mundo vecinal y era miembro de la Asociación de Cabezas de Familia de mi barrio, las Delicias, y ya de jovencito fui reivindicativo. Así que conecté enseguida con las asociaciones vecinales e iba mucho a Nou Barris donde aún tengo muchos amigos.

¿Recuerdas alguna publicación ligada a sindicatos como la CNT o la CGT?

Sí claro, hubo muchas revistas. Las que más llegaban eran Bicicleta y Ajoblanco. Los periódicos sindicales eran más ‘underground’ como Solidaridad Obrera, el CNT y el Rojo y Negro fundamentalmente.

¿Cómo viviste tu etapa en revistas como Makoki y El Víbora?

Fue una escuela de aprendizaje, junto a la revista Butifarra, con Alfons López fue donde más aprendí. Y fue en esta publicación, y estando ya en Barcelona, que tuve otro juicio por un delito en contra de la libertad religiosa. Al estar yo en libertad condicional, al juicio fue en mi lugar Miguel Gallardo. Aquel número de Butifarra era un especial de religión titulado, Iglesia S.A.: un negocio por los siglos de los siglos, Amén. En la portada se veía a un obispo dar una hostia en forma de pelota de golf a un obrero maniatado con la boca abierta.

El colectivo Zeta, y en su número 3, nos lo secuestraron y nos metieron juicio por escarnio a la religión católica

Pero no paraste. En 1981, el episodio de la Virgen del Pilar marcó un antes y un después. ¿Puedes contarnos qué ocurrió?

El colectivo Zeta, y en su número 3, nos lo secuestraron y nos metieron juicio por escarnio a la religión católica. Se ve que un dibujante publicó una imagen de la virgen del Pilar con una teta al aire y fue acusado. Así que los otros siete dibujantes nos solidarizamos y fuimos todos a juicio. Fueron 4 meses de cárcel y 7 años de inhabilitación, de no poder votar, ni ser funcionario, etc. Al final no llegamos a ingresar en prisión porque el ministro de justicia, Francisco Fernández Ordóñez de la UCD, dijo que no entrásemos. Lo grotesco fue que uno de los dibujantes no estaba el día de firmar el indulto dado que se había fugado a Francia. Es decir, teníamos que estar 8 y sólo éramos 7.

¿Qué hicisteis?

Pues hicimos cola para firmar el enterado y el primero que firmó se puso de nuevo a la cola y firmó por el octavo. Y menos mal que el guardia civil no sabía contar.

¿Cómo fue tu fichaje por El Jueves en 1984?

Me llamaron ellos, el director quería punkis y yo quería meter el personaje de Ovideo, un borracho de la barra. Al final fueron un Punk y un Skin.

¿Pedro Pico y Pico Vena?

Sí, es que yo vivía entonces en Santa Coloma de Gramenet y había debajo un bar musical, el 1981, con un grupo llamado Olor Insoportable (OI), y el cantante se llamaba Pedro Pico (Ñito en realidad) y el batería Pico Vena (Diego). Yo les pedí prestados sus apodos y se pusieron muy contentos. Luego se llamaron Pisando Fuerte y era lo que yo pretendía, la Unión punk y skin mediante el OI.

Otro grande del dibujo y el humor en El Jueves ha sido Juan Vizcarra. Él era de Montblanc (Conca de Barberà) y yo de Vila-rodona (Alt Camp), pero no nos conocimos por proximidad comarcal, sino por compartir durante los 90 el vecinal gimnasio Rosellón en el barrio de la Sagrada Familia en Barcelona. ¿Qué impresión o anécdota recuerdas con Juan Vizcarra?

Joan era un buen colega, siempre muy del rocanrol y esas cosas. Era y es muy alegre, bueno, todos los compañeros lo eran. Siempre estaba con lo de: Que pacha nen?

Citybank quería despedir a un delegado sindical de la CGT por utilizar un cartel con un dibujo mío en donde se veía a un obrero de rodillas haciéndole de espaldas algo raro al empresario de turno

Volviendo a la censura: ¿qué pasó exactamente con el famoso “chup, chup” de una viñeta y cómo viviste ese tipo de malabarismos semánticos?

Bueno, Citybank quería despedir a un delegado sindical de la CGT por utilizar un cartel con un dibujo mío en donde se veía a un obrero de rodillas haciéndole de espaldas algo raro al empresario de turno.

¿Supuestamente una felación?

Supuestamente. El asunto fue que la defensa del delegado me llevó a testificar en el juicio para declarar bajo juramento que no se trataba de una mamada sino que le estaba atando los cordones de los zapatos al empresario cuya onomatopeya debía de ser zip, zip y no chup, chup. El fiscal no sabía mucho de cómics, pero el juez en cambio sí porque se reía mucho. Al final el delegado fue absuelto gracias a mi declaración.

¿Qué pasó entre “hostia” y “Ostia” en un juzgado?

Un juez quería emplumar al dibujante Ivá por poner Ostia en un cómic, pero el dibujante le hizo ver que Ostia no se refería a la sagrada forma, sino que era una isla de Italia (¡Hostia con H sí que es sagrada!). Al final fue absuelto y el juez llamó a Ivá para que le hiciera unos dibujitos para sus hijos.

¿Por qué te gusta ser biógrafo de personajes como Durruti o Labordeta?

Son personajes que me atraen y que merece la pena recordarlos. El guion de los cómics sobre Durruti y Labordeta era de otros creativos, pero conecté muy bien con ellos.

¿Qué aspectos de tu educación y entorno familiar de joven y adolescente crees que están directamente relacionados con tu carrera profesional?

Bueno, cualquier influencia sirve desde la música hasta lo que lees, pasando por todo lo que has vivido. Todo sirve para engrosar el cúmulo de cosas sobre las que contar luego anécdotas.

En esta vida no vienes a ganar mucho dinero, que no es mi caso, sino a pasarlo bien, y eso es lo que he conseguido, a pesar de todo

¿Qué significa para ti el esfuerzo profesional después de tantos años dibujando contra corriente?

¡Vivir ya es un premio! En esta vida no vienes a ganar mucho dinero, que no es mi caso, sino a pasarlo bien, y eso es lo que he conseguido, a pesar de todo.

Si tuvieras que dar las gracias a alguien por tu formación educativa que te ha llevado a ser dibujante y escritor de cómics, ¿a quién sería y por qué?

Siempre a José Antonio Labordeta, por indicarme el camino, luego a Alfons López por ayudarme en esto de hacer tebeos y sobre todo a la Revuelta, mi mujer, por dar color a mi vida.

Ella colorea tus dibujos y mucho más.

Y mucho más.

Sobre tu nuevo libro Historias del Punk, ¿por qué sentías la necesidad de hacerlo ahora? Y si tú no lo hubieras contado, ¿quién crees que lo habría hecho mejor… o peor?

Seguramente otros la habrían hecho mejor, con más datos y fechas, pero no era mi objetivo este. Sólo pretendía homenajear a todos los grupos – incluso los que no salen – y hacer algo divertido que no fuera pesado, sino ágil de leer y que sirviera de referencia a la gente joven que no vivió aquello. Bueno, pues hasta aquí hemos llegado.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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