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  • 28 de noviembre de 2025
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Ricardo Moreno Castillo: «Quien opina sin antes reflexionar ni estudiar, es un pedante»

Ricardo Moreno Castillo: «Quien opina sin antes reflexionar ni estudiar, es un pedante»

Ricardo Moreno Castillo es autor de más de una veintena de libros. / Foto: cortesía del autor.

 

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Eva Serra

 

«A Voltaire le habría entusiasmado Internet», nos dice Ricardo Moreno Castillo en su último libro Libertad, Igualdad, Fraternidad (Fórcola, 2025). Esta tríada, atribuida a círculos ilustrados, más tarde utilizada por Robespierre y que marcó el lema de la Revolución Francesa (1789), ofrece el mejor marco para acercarnos al pensamiento de varios y grandes personajes de la Ilustración que, como Voltaire cultivaban sus ansías por el conocimiento con las herramientas disponibles en su momento, como los diccionarios. Pero «los diccionarios (y en consecuencia, también Internet) son útiles, sobre todo a las personas ya algo cultivadas (…)» -escribe Moreno-.

Hume, Kant, Condorcet, Chesterfield, Diderot, Montesquieu, Rousseau, Locke, Pope, Voltaire… Este delicioso ensayo nos invita a subir a una especie de tren del conocimiento, con paradas en estaciones filosóficas, educativas, religiosas, sociales, éticas o históricas de la mano de esos atemporales autores y desde el sentido crítico e ingenioso de su autor quien, en no pocas ocasiones, se enfrenta a su propio texto con humor y con la lucidez de la contradicción frente a esas eternas y vigentes citas. Ricardo Moreno Castillo es autor de más de una veintena de libros. Licenciado en Matemáticas y Doctor en Filosofía especializado en Historia de la Ciencia. Catedrático de Instituto y profesor asociado de la Universidad Complutense, actualmente jubilado.

 

Cubierta del último libro de Ricardo Moreno Castillo. / Fórcola

De todas cuantas citas recopila, ¿con cuál se quedaría para describir la sociedad actual? Y, ¿cuál de ellas diría que tiene menos vigencia? 

Diría que la más actual es la de John Adams (extraída de su autobiografía): “Debo juzgar por mí mismo, pero ¿cómo puedo juzgar? ¿Cómo puede juzgar cualquier hombre, a menos que su mente haya sido abierta y ampliada por la lectura?” Hoy día todo el mundo opina de todo, sin acordarse de que para opinar sobre cualquier cosa primero hay que reflexionar y estudiar mucho acerca de esa cosa. La libertad de expresión protege el derecho de cada uno a hacer pública su opinión, cierto, pero no garantiza que la opinión sea inteligente ni útil para los demás. Si nuestros políticos supieran más historia y economía, no se escucharían en el parlamento tantas tonterías. En cuanto a la que pienso que tiene menos vigencia es quizás la de Diderot: “Despojad a un cristiano del miedo al infierno, y le despojaréis de su fe”. No frecuento mucho la iglesia, pero no creo que hoy los curas se dediquen a aterrorizar a los fieles con las penas eternas del inferno, como hacían cuando yo era niño.

Su libro se inspira en grandes autores de la ilustración. ¿Cree que estos ilustrados pensaban en el ciudadano común como un ser guiado por la razón? ¿En qué ha cambiado el concepto de ciudadanía desde el nacimiento de la Ilustración a nuestro tiempo, si es que lo ha hecho?

Los ilustrados pensaban que había que dejarse conducir por la razón, porque no tenemos otra guía mejor, pero no que todas las personas fueran razonables. En cuanto al concepto de ciudadanía tal y como lo entiende la Ilustración sigue vigente, pero en ciertas épocas y lugares ha sido sepultado y olvidado (pensemos en el fascismo y en el comunismo) y ha sido necesario acudir a su rescate. Y ese rescate nunca es definitivo, porque tanto la estupidez como el fanatismo son connaturales a la condición humana, y es por esto que la lucha por mantener vivos los ideales de la Ilustración durará lo que dure la humanidad. El libro del cual estamos hablando intenta contribuir, así sea modestamente, a que estos ideales no se pierdan.

«La libertad de expresión protege el derecho de cada uno a hacer pública su opinión, cierto, pero no garantiza que la opinión sea inteligente ni útil para los demás»

Rousseau decía que el ciudadano debe anteponer el interés general al suyo propio, y que el gobierno debe servir a la voluntad general. ¿Qué interés general diría que caracteriza a la educación en nuestras sociedades modernas?

La educación al alcance de todos, lo mismo que la sanidad al alcance de todos, no solo es de justicia, es de necesidad, si queremos vivir en una sociedad próspera. Un país se construye entre todos, y si los ciudadanos gozan de buena salud, podrán trabajar con más eficacia, y si son personas instruidas, lo harán con más inteligencia. No me basta con que mis hijos tengan una buena educación y una buena salud, quiero que vivan rodeados de personas educadas y saludables. Por puro egoísmo, si se quiere, a todos nos conviene que exista una buena sanidad y una buena educación públicas.

Tzvetan Todorov, al que también cita en su libro, decía que “un buen gobierno no se opone a que los conocimientos aumenten y se propaguen”, y no debería tener el derecho a decidir dónde reside la verdad ni dónde está el error. ¿Le parece vigente este pensamiento?

A lo primero ya contesté en el comentario anterior. El buen gobierno no solo no se ha de oponer a que los conocimientos se propaguen, sino que lo ha de fomentar. En cuanto a lo segundo, a que no debe decidir dónde está la verdad y el error, es correcto. La búsqueda de la verdad compete a los científicos, historiadores, intelectuales y filósofos, no a los políticos. Lo de la memoria histórica está muy bien, pero de investigar lo que sucedió en guerra civil se han de ocupar, de hecho ya lo están haciendo desde hace ya mucho tiempo, los departamentos de historia contemporánea de todas las facultades de historia de todas las universidades de España y muchos de las extranjeras (y desde mucho antes de que nuestros amados regidores intentan iluminarnos con su sabiduría). Y las publicaciones de todos estos historiadores están al alcance de cualquiera que desee ilustrarse sobre el tema. Y a quien no le apetezca leerlas que no las lea, está en su derecho, pero después, a la hora de opinar, ha de guardar un prudente silencio y escuchar a quienes sí saben.

«La búsqueda de la verdad compete a los científicos, historiadores, intelectuales y filósofos, no a los políticos»

Y por supuesto, la historia ha de estudiarse para conocer las buenas ideas que tuvieron quienes vivieron antes que nosotros y aprender de sus errores, para así poder conservar las primeras y evitar repetir los segundos, pero no para pedirnos perdón unos a otros por las culpas de nuestros antepasados. Esta obsesión por culpar a los vivos por faltas de los cuales no son responsables me recuerda a la historia de Astérix en Córcega, donde dos clanes corsos están enfrentados porque el tatarabuelo de no se sabe muy bien quien vendió un burro en mal estado al tatarabuelo de tampoco se sabe muy bien quien, pero los tataranietos no podían olvidar tan terrible ofensa. Pero que este discurso, que está muy bien en un libro escrito para risa y diversión, sea mantenido por personas con responsabilidades políticas y a los que se les supone una cierta formación, es sencillamente preocupante.

Cita de Ortega: “El progreso no consiste en aniquilar hoy el ayer sino al revés, en conservar aquella esencia del ayer que tuvo la virtud de crear ese hoy mejor”. Pero a su vez, Fontenelle dirá: “Nada limita tanto el progreso, nada limita tanto las inteligencias como la admiración excesiva de los antiguos” ¿Le parecen frases conciliables? ¿Cómo deberíamos trenzar estas dos ideas?

Lo verdadero se opone a lo falso y lo antiguo se opone a lo moderno, del mismo modo que la belleza se opone a la fealdad como la inteligencia a la estupidez, pero de ahí no se puede concluir que los feos seamos más tontos (ni tampoco más inteligentes) que los guapos. La ley de la palanca es dos milenios más antigua que la teoría atómica de Dalton, pero la segunda ya está obsoleta y la primera no. La admiración excesiva de los antiguos confunde lo bueno con lo antiguo, lo cual es una rémora para el pensamiento libre, pero el error contrario de identificar lo moderno con lo bueno es una rémora todavía mayor, pues si bien nos libra de la tiranía de la autoridad, nos hace caer en la tiranía de la moda. La cita de Ortega nos libra de esta dicotomía: el progreso y los descubrimientos de la ciencia moderna no salieron de la nada, sino que se apoyan en los descubrimientos que otros hicieron antes que nosotros, aunque algunos de ellos (tampoco todos) estén obsoletos.

«La ley de la palanca es dos milenios más antigua que la teoría atómica de Dalton, pero la segunda ya está obsoleta y la primera no»

Hay una preciosa cita de Karl Popper (procedente de una conferencia titulada “Retorno a los presocráticos”, impartida en el año 1958 ante la Aristotelian Society) que explica muy bien la vigencia de los presocráticos, sin los cuales sería impensable la ciencia moderna: “En cuanto a los presocráticos, sostengo que existe la más perfecta continuidad entre sus teorías y los ulteriores desarrollos de la física. El que se los llame filósofos, precientíficos o científicos, interesa muy poco, creo. Afirmo que la teoría de Anaximandro desbrozó el camino para las teorías de Aristarco, Copérnico, Kepler y Galileo. No se trata de que haya «influido» simplemente en estos pensadores posteriores. La «influencia» es una categoría muy superficial. Más bien expresaría esto de la siguiente manera: las realizaciones de Anaximandro son valiosas en sí mismas, como una obra de arte. Además, sus realizaciones hicieron posibles otras realizaciones, entre ellas las de los grandes científicos mencionados”.

Cita de Condorcet: “Quien se integra en la sociedad llevando consigo las opiniones que su educación le ha transmitido no es un hombre libre, es el esclavo de sus maestros (…)”. ¿Dónde está la frontera educativa entre “dar a conocer lo que se ha pensado antes” y “adoctrinar”?

La historia de la filosofía consiste en eso, en dar a conocer lo que ha sido dicho por los filósofos que nos precedieron en la ardua tarea de pensar, lo cual no es en absoluto adoctrinar, sino instruir. No puede entender nada de la historia medieval quien no sabe nada de lo que supuso la patrística y la escolástica (así sea ateo militante) y ni de la historia contemporánea sin saber lo que es el marxismo (aunque sea católico de misa y comunión diaria). Explicar lo que fue Grecia, el judaísmo, el catolicismo y el islam (sin los cuales nuestro mundo sería ininteligible) no es adoctrinar, es proporcionar los conocimientos y las herramientas intelectuales para que en el futuro puedan los estudiantes pensar por sí mismos. Quien repite las opiniones que ha recibido sin someterlas a un riguroso escrutinio, reniega de su condición humana, desde luego, pero quien opina sin antes reflexionar ni estudiar, es un pedante. 

«Pienso que, en contra de lo que pregonan nuestros ministros, estamos ante el gobierno menos feminista de la democracia»

“La mayoría de los enemigos de las causas justas no se encuentran entre los malvados que las boicotean, sino entre los tontos que las apoyan. Los cuales, por cierto, casi siempre son multitud”. Lo dice en el capítulo dedicado al feminismo, y tras una cita de Montesquieu (Cartas persas), afirma que en la educación está la clave, no en las cuotas de discriminación positiva. ¿Está la multitud comprando el retroceso en derechos al que, por ejemplo, alude sobre la mujer? 

Creo, efectivamente, que los derechos de la mujer están en retroceso por culpa de la estupidez de muchas feministas (y cuando digo “feministas” me refiero a “personas feministas”, y espero que la corrección política no me obligue a decir “personas feministas” y “personos feministos”, y ya puestos, a decir también “persones feministes”). Pienso que, en contra de lo que pregonan nuestros ministros, estamos ante el gobierno menos feminista de la democracia. Un gobierno que promulga una ley tan mal redactada que rebaja las penas de los violadores y una ley trans absolutamente disparatada no es un gobierno feminista. Un gobierno que genuflexo con los herederos de ETA no es un gobierno feminista (¿o es que los asesinatos de unas sesenta mujeres por parte de la banda terrorista no son feminicidios?).

Dice que “El ser filósofo no es una elección profesional, como lo es ser profesor de filosofía, sino un tipo de ser humano que no se priva de pensar por sí mismo”. En la actualidad, la Filosofía está siendo desplazada de los sistemas educativos ¿Qué consecuencias tendrá en el pensamiento crítico?

El impacto que pueda tener el arrinconamiento de la filosofía puede ser terrible. Si, como dije unas líneas más arriba, no se puede pensar más que a partir de lo que ha sido pensado antes que nosotros, hurtarles el conocimiento de la historia de la filosofía es cercenarles la posibilidad de que puedan pensar por sí mismos.

Cita de Benjamin Franklin: “Aprende de los hábiles: el que se enseña a sí mismo, tiene a un tonto por maestro”. ¿Qué pensaría Franklin sobre el aprendizaje por descubrimiento y el adanismo de nuestros días?

Pensaría lo que todas las personas con sentido común: o al niño se le enseña, o permanece en la ignorancia, porque nadie puede averiguar por sí mismo lo que a la humanidad le llevó siglos descubrir. También Chesterton salió al paso de semejante disparate. Según él, sostener que el niño ha de construir su propio conocimiento es tan absurdo como decir que el niño ha de segregar la leche que le alimenta. O el alimento viene de fuera, o el niño no se nutre.

«O al niño se le enseña, o permanece en la ignorancia, porque nadie puede averiguar por sí mismo lo que a la humanidad le llevó siglos descubrir»

Cita de Condorcet: Primera memoria sobre la instrucción pública. “(…) La libertad de expresión sería tan sólo ilusoria si la sociedad controlara las nuevas generaciones para dictarles lo que han de creer”. ¿Considera que estamos hoy ante esta tesitura?

Pienso que con el pensamiento de lo políticamente correcto sí se está dictando lo que hay que creer. La censura que se empeña en ver mensajes racistas o machistas en grandes obras de la literatura (y a veces hasta en algunas películas de Walt Disney) deja en pañales a la censura franquista. Alguien (no me acuerdo quien, pero muy listo no era) dijo en cierta ocasión que había que enseñar “matemáticas con perspectiva de género”. Ni en los momentos más oscuros de la dictadura a nadie se le ocurrió decir que había que enseñar “matemáticas con perspectiva nacional católica”. 

«Ni en los momentos más oscuros de la dictadura a nadie se le ocurrió decir que había que enseñar «matemáticas con perspectiva nacional católica»»

Escribe: “Es muy certero el lema de la Ilustración de «atrévete a saber», pero se ha de complementar con el de «atrévete a estudiar»”. Visto lo visto, ¿el estudio acabará siendo cosa de valientes?

Desde luego que sí. Los que desde hace tiempo sostenemos que a la escuela se va a aprender y a estudiar (y no a controlar las emociones, ni a cultivar la autoestima, ni a adquirir destrezas), que sin memoria y contenidos no hay cultura posible, y que el espíritu crítico no controlado por el conocimiento no es más que pura charlatanería, hemos sido tachados de fascistas, reaccionarios y obsoletos. No digo que para soportar todo eso haya que ser muy valiente, pero algo de cintura sí que hay que tener.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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