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  • 19 de enero de 2026
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Francesc Torralba: “Hoy en día, entre los universitarios todo son frases simples”

Francesc Torralba: “Hoy en día, entre los universitarios todo son frases simples”

Francesc Torralba / Foto: Cortesía del autor

CARA A CARA CON 

Francesc Torralba, catedrático de Filosofía de la URL. Premio Josep Pla 2026

 

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David Rabadà

 

La pasada noche de Reyes le concedieron a Francesc Torralba Rosselló el Premio Josep Pla, un personaje cuya auténtica dimensión no se agota en un simple galardón. El doctor Torralba nació en Barcelona el 15 de mayo de 1967, y lo que vino después fue un gigante humano. Tanto en el ámbito profesional e intelectual como moral, hablar con él es un cosmos infinito de valores y conocimientos. Desde muy joven hubo en él un interés por las grandes cuestiones de la existencia humana, y este impulso le abrió la puerta al estudio de la filosofía, la teología y la historia. Obtuvo el doctorado en Filosofía por la Universidad de Barcelona en 1992 y el doctorado en Teología por la Facultad de Teología de Cataluña en 1997; luego vinieron más doctorados.

Posteriormente, amplió su formación académica con estudios y doctorado en Pedagogía (2018) y en Historia, Arqueología y Artes Cristianas en la Universidad Ramon Llull (2022). Profesionalmente, es catedrático de Filosofía en la Universidad Ramon Llull, donde imparte docencia en diferentes grados y másteres relacionados con humanidades, ética y comunicación. Además, dirige la Cátedra Ethos de Ética Aplicada y la Cátedra de Pensamiento Cristiano del Obispado de Urgell, y participa activamente en órganos de reflexión ética, tanto en el ámbito universitario como en la sociedad civil.

Ha publicado más de cien libros y miles de artículos, abordando temas tan amplios como el sentido de la vida, la libertad, la ética y la antropología. Además, ha estudiado y traducido el pensamiento de figuras centrales como Søren Kierkegaard. En el ámbito personal, su trayectoria muestra también un compromiso con la educación, la investigación y la transmisión del conocimiento, habiendo recibido también el Premio Joseph Ratzinger en 2023 y otros méritos que intentaremos destilar, paulatinamente, durante esta entrevista. La verdad es que a mí, como ateo y científico, escuchar a este gigante del conocimiento y de la moral cristiana me ha impactado profundamente.

 

¿Qué significa para usted las Aldeas de Niños SOS?

Pues que hace veinte años que estoy comprometido con esta organización de forma totalmente voluntaria. Ellos me llamaron y me explicaron su voluntariado para que, inicialmente, impartiera formación a los educadores y educadoras de las ocho aldeas que existen en toda España. Y así fue que las recorrí y me enamoré de su proyecto y de su organización. Al final les hice un libro titulado Esos Valores que nos Unen, donde profundizaba en los corajes corporativos de la organización.

¿Cuáles eran esos valores?

Pues eran cuatro: confianza, responsabilidad, audacia y compromiso.

Valores que han ido mermado en nuestro sistema de enseñanza. Veo que ahora es usted el vicepresidente de Aldeas Infantiles SOS aquí en Cataluña. ¿Por qué?

Pues para cuidar a niños y adolescentes con situación de vulnerabilidad que por falta de padres, o por la razón que sea, les atendemos hasta los dieciocho años al ser derivados por la Generalitat. Pero a los dieciocho años muchos de ellos todavía no tienen ni trabajo, ni los conocimientos, ni las habilidades necesarias. Por eso tenemos pisos que llamamos de entrenamiento para la vida adulta, para que aprendan un oficio y se puedan emancipar.

Pero la mayoría de la gente le conoce a usted no por sus actividades de voluntariado, sino más por hechos profesionales e intelectuales. ¿Qué le sugiere esto?

Las personas son un poliedro y a veces una cara eclipsa a las demás. En mi caso unos me conocen por ser profesor, otros por hacer una tesis sobre la fachada de la Gloria de la Sagrada Familia, otros por hablar de SørenKierkegaard y otros por escribir un manuscrito sobre correr. Yo corro cada día, he hecho maratones y escribí un libro llamado “Córrer per pensar y sentir”, y algunos me conocen más por este libro que por mi aspecto filosófico y teológico. Es decir, lo de definir a una persona por un tema es una etiqueta donde sólo vemos la punta del iceberg, pero no todo lo que hay debajo.

«Las personas son un poliedro y a veces una cara eclipsa a las demás»

Así pues, ¿qué hay debajo de su iceberg? ¿Cómo vivió usted el proceso de cursar varios doctorados en Filosofía, Teología, Historia y Pedagogía?

Pues que el primero lo logré en 1992 y el último en 2022. Sencillamente, me han ido interesando diferentes temas de estudio donde era necesario focalizar en alguno, hacerse con la bibliografía crítica que había y sobre todo ser muy humilde, porque toda tesis te somete a un examen ante un tribunal. Es decir una tesis es un examen público que te obliga a reconocer tu condición de alumno. De hecho, yo creo que un profesor nunca debe perder su condición de escolar.

¿Por qué?

Pues porque muchos te observarán y examinarán, hecho que a mí me activa para adquirir muchos conocimientos, argumentos y mejores exposiciones.

Usted se ha convertido en un experto internacional en Søren Kierkegaard. ¿Qué podría aportar este filósofo hoy en día?

Mucho, muchísimo. Sobre todo algo básico que es el valor de la autenticidad, de ser uno mismo, no caer en el mimetismo, no caer en la uniformidad de la masa. Si hay una categoría clave en el pensamiento de Kierkegaard es lo que en danés se llama “enkeltheden”, la individualidad, el hecho de que cada uno de nosotros es un ser irrepetible que nunca se ha dado en la historia ni en el futuro, pero, en cambio, vivimos como clones, como un rebaño imitando a los demás. Kierkegaard realiza una reivindicación hasta la médula de la singularidad de cada persona.

«Kierkegaard hace una reivindicación hasta la médula de la singularidad de cada persona»

Es decir, algunos nos dicen que no debemos salir de los pensamientos hegemónicos y de los dogmas del momento, pero Kierkegaard nos diría que huyéramos, por ejemplo, de los pedagogistas.

Hay que huir del “esto no debe decirse”. Kierkegaard nos dice que debemos dejar las autopistas de los pensamientos hegemónicos y coger los senderos de montaña, y esto es muy arriesgado, aunque intelectualmente es muy estimulante dado que entramos en territorios desconocidos.

La fe nos habla de dogmas a seguir y sé que usted es muy creyente, pero ¿cómo compaginar la ciencia con la fe?

Primero hay que entender que la ciencia y la fe son dos lenguajes diferentes y  que no hay que confundir el uno con el otro. El hombre de fe debe callar con respecto a los temas científicos y no entrar en ese terreno. Históricamente, ha habido todo tipo de incursiones, invasiones y colonizaciones de campos competenciales que no correspondían.

«El hombre de fe debe callar con respecto a los temas científicos y no entrar en este terreno»

Es decir, y como decía el experto en Biología evolutiva, Stephen Jay Gould, los conflictos se generan, no porque la ciencia y la religión rivalicen intrínsecamente, sino cuando un dominio intenta usurpar el espacio propio del otro.

Exactamente, el problema es cuando uno se extralimita. Por ejemplo, cuando un teólogo habla de qué está hecho el mundo, esto no debe decirlo, ahora bien, un teólogo puede preguntar qué podemos esperar de Dios o qué sentido tiene la vida. Sin embargo, también hay científicos que se ponen en un terreno más allá del método científico. En fin, que hay invasiones de uno y otro lado que no saben evitar las interpretaciones literales de los textos bíblicos.

Usted es desde el año 2011 consultor en el “Dicasterio” de Cultura y Educación del Vaticano, es decir del Ministerio del Estado de la Ciudad del Vaticano dentro de la Curia Romana. ¿Qué cambios cree que conllevará al nuevo Papa León XIV al respecto de los dogmas a seguir?

En el dicasterio nos reunimos para reflexionar sobre temas emergentes en el mundo y sobre todo asuntos que el Papa nos pide. Este Papa, que es matemático, teólogo y doctor en derecho canónico, está muy atento a la IA, algo que ya ha anunciado en algunos de sus parlamentos. Por tanto, creo que debemos esperar a un Papa preocupado por los retos actuales en el contexto tecnológico. Cada vez somos todos más tecnodependientes, incluso tecnoadictos, por lo que habrá que introducir más el humanismo en la sociedad.

«Este Papa, que es matemático, teólogo y doctor en derecho canónico, está muy atento a la IA, algo que ya ha anunciado en algunos de sus parlamentos»

¿Pero qué cambios dogmáticos prevé que querrá afrontar el nuevo Papa?

A escala de cambios dogmáticos no sé. No conozco suficientemente a este nuevo Papa y sería un poco anticipado opinarlo. Yo creo que es un hombre que está en el mundo, que conoce el sur y el norte, y no pertenece a una curia cerrada. Creo que será continuista con las reformas del anterior Papa, pero con estilo propio que la inteligencia artificial será una de sus preocupaciones.

Convendremos en que resulta esencial la necesidad de una solidez académica entre los docentes para poder comunicar de manera rigurosa y accesible los conocimientos. En su trayectoria usted combina la enseñanza universitaria con la divulgación y la escritura de libros, ¿cómo contribuye una buena formación académica en todo lo anterior?

Es decisivo, pero lo que ocurre es que a veces los académicos se quedan encerrados en el perímetro universitario como en su área de confort. Yo siempre he sentido la vocación de salir fuera del aula, de la biblioteca y de los seminarios para transferir conocimientos más allá de estos ambientes.

¿A través de qué medios?

Pues a través de libros, artículos, redes sociales, podcast y prensa para hacer llegar lo aprendido fuera de los muros de la universidad. Yo creo que sólo existen democracias sólidas si hay democracia en conocimiento. La democratización del saber es un imperativo de la Ilustración del XVIII. Los ilustrados vieron que el saber sólo estaba en latín y que había que traducir y recoger todo aquel saber en la llamada “encyclopédie”. Para mí es ahora básico la alfabetización y la democratización del saber pasando por una traducción del conocimiento especializado a un lenguaje que sea asequible para la mayoría. Hay autores que tienen una nomenclatura tan críptica que nadie la entiende y que se convierte en un criptosaber solo para sus iniciados. Este debate es básico, el de cómo hacemos llegar la ciencia, la filosofía, el arte o la literatura más allá de los límites académicos. Esto es el imperativo ilustrado porque un pueblo sin ilustración, y lo dice muy bien Kant, es como un juguete en manos de un déspota.

“El populismo campa libremente cuando una masa indocumentada se lo traga todo, pero cuando se encuentra con comunidades que piensan y leen se frena”

¿Estamos hablando quizás de pedagogismo, de extremismo o de populismo?

El populismo campa libremente cuando una masa indocumentada se lo traga todo, pero cuando topa con comunidades que piensan y leen se frena. Por eso los que estamos en la academia no podemos encerrarnos en nuestra torre de marfil pensando que es nuestra zona de confort como si fuera un oasis entre doctos mientras el mundo cae a pedazos.

Su trabajo se centra en la antropología filosófica y la ética, áreas que implican reflexión profunda. Si fuera necesario escoger, ¿qué es más importante transmitir a sus alumnos? ¿conocimientos académicos? ¿o ética y valores?

Yo diría que valores como la audacia, valores como la fortaleza, valores como la constancia y valores como el tesón. Yo soy muy estoico en la austeridad de los mismos deseos dado que nuestros alumnos tendrán que afrontar situaciones muy adversas en el futuro. En contextos de gran adversidad si no cultivan determinados valores no saldrán adelante. Y hoy lo que tenemos son docentes y alumnos que se rompen por nada, que se te deshacen en mil trocitos. Cómo podrán entonces sacar adelante sus proyectos de vida si no están imbuidos de los valores antes mencionados. Todo proyecto tendrá contrariedades. Para mí valores y ética son básicos, aunque sin desmerecer los conocimientos.

Y entonces, ¿los conocimientos a nivel universitario dónde quedan?

Estoy convencido de que a nivel universitario, y con un experto y buen docente brújula, los conocimientos se pueden adquirir si te enseñan a buscarlos correctamente a partir de fuentes fiables frente al siempre inmenso mar en movimiento de informaciones que tenemos en las redes. El profesor debe acercar esta fuente a su discípulo y debe ayudarle a interpretarla correctamente.

«Creo que es básico cultivar la memoria porque si no la imaginación no se desarrolla»

¿Y sería necesario que el discípulo memorizara estos conocimientos?

Yo creo que es básico cultivar la memoria porque de lo contrario la imaginación no se desarrolla. En otras palabras, ¿cómo amplías tus conocimientos o tu lenguaje si no memorizas palabras? En otro caso tu habla se va empobreciendo y empobreciendo sin riqueza de sinónimos. Pero si los alumnos memorizan una poesía de Salvador Espriu, Carner, Salvador Papasseit o Maragall ensanchan su campo semántico y sus recursos lingüísticos para expresar mejor pensamientos, ideas y deseos. Ahora, entre los universitarios todo son frases simples y cuando encuentras a una subordinada parece una matrícula de honor.

Mencione tres cosas esenciales que debería poseer un sistema de enseñanza de calidad.

La primera sería la universalidad de los conocimientos y en esto hemos mejorado significativamente desde hace siglos. Antes los conocimientos sólo permanecían en una élite que podía pagarlo mientras que al resto se le daba caridad si alguna organización religiosa lo hacía.

Hablemos de los Escolapios, Joan Bosco y otros…

Exactamente. Ahora bien, la segunda es garantizar a enseñar a pensar a la gente, que no significa barrer a casa con mi especialidad, la filosofía. Lo que quiero decir es que es necesario enseñar a reflexionar y construir correctamente el proyecto de vida de cada uno estimulando el pensamiento a través de textos, de los clásicos, de películas o de otras fuentes, pero enseñar a pensar. Y la tercera que me parece básica es que debe enseñarse a expresarse correctamente con escritos y habla los sentimientos, argumentos, deseos, conocimientos y pensamientos.

En resumen…

Pues universalidad del conocimiento, estimular el pensamiento y garantizar una correcta expresión. Y eso está fallando.

Hoy en día la presencia de la filosofía y las ciencias han mermado estrepitosamente en las horas de clase de nuestro sistema de enseñanza. En este contexto, ¿qué preparación en ética y filosofía considera imprescindible para los futuros docentes?

Todo maestro necesita una formación básica en filosofía y ética para garantizar un buen trato de calidad y evitar futuros malos tratos, relaciones despóticas y abusos de todo tipo. La ética debe neutralizar estas malas prácticas. Después el maestro debe conocer bien a su destinatario con conocimientos de antropología, es decir, con el conocimiento de la persona. Yo creo que un docente, y te lo digo de verdad, debería tener una asignatura transversal, y en todas las facultades de magisterio, de antropología, para conocer a sus alumnos dado que van a trabajar con personas. Así podrás entender, comprender y prever sus reacciones, en definitiva, anticiparte a sus movimientos. El profesor no debe ser un amigo, un maestro no debe ser un colega, y en todo esto hay mucho desconocimiento de la naturaleza humana.

“El profesor no debe ser un amigo, un maestro no debe ser un colega, y en todo esto hay mucho desconocimiento de la naturaleza humana”

¿Y el profesor también debe dominar su especialidad?

Por supuesto. O sea, si un docente es de geología, catalán o filosofía debe conocer muy bien su terreno para saber qué enseñar.

Muchas gracias por habernos concedido su preciado y escaso tiempo. Nos gustaría acabar preguntándole sobre su último libro: ¿cuál es y qué novedades nos aportará?

Mi último ensayo ha sido publicado por ARA Llibres y se titula La Paraula que em sosté, meditacions d’un teòleg en temps de dol – La Palabra que me sostiene, meditaciones de un teólogo en tiempos de duelo-. Éste es el último manuscrito sobre un ciclo del duelo y de un libro de hace un año titulado No hi ha paraules –No hay palabras-, como expresión de no encontrar palabras para expresar el dolor y el vacío que me dejó la muerte de mi hijo.

¿El triste accidente que sufrió su hijo hace dos años encuentra un significado profundo en este manuscrito?

En este libro explico cómo determinadas palabras de la Biblia a mí me generan consuelo, bálsamo e incluso esperanza, por tanto, es un libro de interpretación libre. No hay un solo texto del Magisterio, ni del Papa, ni de ningún Santo ni Santa, por lo que es un texto entre Él y yo, como los protestantes. Son textos que a mí me han dado mucha paz y que me prometen una esperanza, textos ya conocidos que cuando has pasado una experiencia así adquieren un valor muy distinto, pero que son la PALABRA, en mayúscula, que me sostiene, es decir, que yo sólo doy testimonio a los lectores de donde he encontrado el refugio.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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