- Humanidades
- 13 de enero de 2026
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Algunas características musicales de ‘Lux’, de Rosalía

Foto: Álbum Bilbao BBK Live 2019, viernes/ Flickr
Rosalía Vila Tobella, conocida simplemente como Rosalía[1] (San Esteban Sasroviras, Barcelona, 1992) es la cantante española de música popular urbana[2] de más éxito en los últimos años, éxito que viene respaldado por una indudable calidad y por una originalidad considerable, a pesar de que parte de estilos musicales bien conocidos, que a veces deja más o menos inalterados y otras veces -las más- mezcla con otros. Además de cantante, Rosalía es compositora y productora.
Lux es el cuarto disco de larga duración de la cantante barcelonesa. Las versiones disponibles en las plataformas tienen quince canciones y los discos en formato físico tienen tres más, lo que permite dividir el conjunto en cuatro movimientos, a la manera de la forma sonata de una sinfonía clásica. El hecho de que algunas canciones suenen seguidas, sin cortes, dentro de su movimiento correspondiente tiene que ver con la música culta (para “alargar” las canciones), pero también, quizás, con Los Beatles[3] o con el rock sinfónico, estilo del que Lux puede tomar prestado el concepto pero cuya sustancia musical no se parece al disco que estamos reseñando.
Lux no es música clásica. Es música pop influida por la música culta (influencia que es tal vez predominante en este disco y novedad en su autora), que conserva una herencia considerable del cante flamenco y que no ha perdido del todo la huella de las músicas hoy llamadas urbanas que fueron marca de la casa en El mal querer y, sobre todo, en Motomami.
Instrumentos, voces y agrupaciones instrumentales y vocales
Rosalía tiene una bella voz de soprano[4], que maneja con gran musicalidad cuando se lo permite el tipo de música que canta. Es una voz natural, tan alejada del rajo de tantos cantaores flamencos como de la impostación de los cantantes líricos, aunque es capaz, cuando se lo propone, de impostar la voz a la manera de una cantante de ópera, tal y como lo hace en la sección B de Berghain (vid. infra).
En el álbum participan al menos dos coros: el Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana (que ya había colaborado con la de San Esteban Sasroviras en la gala de los Premios Goya de 2019) y la Escolania de Montserrat[5]. En algunas canciones intervienen por separado y en otras se reúnen ambas agrupaciones.
En Lux toca la Orquesta Sinfónica de Londres, que engrosa o adelgaza su plantilla según interesa en cada canción. Por ejemplo, en la sección principal de Berghain aparece una orquesta sinfónica (una orquesta grande, con instrumentos de cuerda, viento y percusión) y en la introducción instrumental de esta misma canción participa solo la sección de cuerda. Hemos de suponer que son miembros de la citada orquesta los solistas de instrumentos clásicos que tocan en este álbum y que no figuran en los créditos que se encuentran en la página web de la cantante.
En el pop y el rock más trillados, la instrumentación es prácticamente fija desde el principio al final de la canción: la voz solista, una o dos guitarras y bajo eléctricos, batería y, a veces, los teclados suenan de principio a fin con la excepción de la introducción instrumental (en la que no interviene el cantante) y del solo de un instrumento que suele ser la guitarra eléctrica. Sin embargo, en Lux hay una variedad muy grande de instrumentos que aparecen, desaparecen y reaparecen, a veces generando, junto con la intensidad (vid. infra) procesos de acumulación (se van sumando poco a poco instrumentos a la vez que aumenta la fuerza con que se tocan; los coros se pueden sumar a la orquesta en los puntos culminantes de estos procesos) y rarefacción[6] (los instrumentos van dejando de tocar progresivamente a la vez que disminuye el volumen de ejecución).
Uno de los rasgos distintivos de Lux es que no hay o apenas hay batería. En muchos momentos del disco no hay ningún tipo de percusión (cosa que podría entroncar con la música clásica o con los cantautores) y en otros pasajes intervienen las palmas y los más variados instrumentos de percusión solos o en diferentes combinaciones, pero apenas hay, insisto, batería, que es el conjunto de instrumentos de percusión más típico del pop y del rock[7]. En Reliquia hay percusiones programadas por ordenador por Aaron Funk, pero no simulan la batería ni sus ritmos son los propios de este conjunto de instrumentos. En Divinize aparecen redobles de una instrumento grave de percusión, que podría ser un tom tocado por uno de los percusionistas de la Sinfónica de Londres, quizá retocado después de la grabación.
Es significativo el uso de los timbales, quizá el instrumento clásico de percusión más importante en las orquestas de los siglos XVIII y XIX. En algunas canciones intervienen como lo habrían hecho en una obra romántica (como en Berghain) o de algún clásico del siglo XX (como en Porcelana); en otras, se aprovecha que son instrumentos de afinación determinada[8] para aumentar su número y hacer las veces de un bajo eléctrico que tampoco aparece en este disco, tal y como sucede al final de La yugular, en Novia robot y, sobre todo, en Porcelana y en La rumba del perdón (minuto 00:49 y siguientes).
En Dios es un stalker hay un contrabajo en pizzicato, posiblemente sometido a algún efecto posterior a la grabación, en vez de bajo eléctrico. El ritmo caribeño del contrabajo, del piano y de algunas percusiones (también hay algunas palmas flamencas) conviven a la perfección con los instrumentos de cuerda frotada tocados a la manera de la música culta occidental, que a veces hacen sus trémolos[9] característicos.
La electrónica, cuya utilización se generaliza en El mal querer[10] y se consolida en Motomami, sigue apareciendo en Lux en un ejercicio camaleónico de adaptación al estilo de este nuevo disco. Nos referimos tanto a sonidos generados directamente por medios electrónicos como a esos sutiles efectos efectuados con programas de ordenador después de la grabación (filtros muchas veces) a los que se refería Jaime Altozano a propósito de Motomami.
Intensidad
En las canciones rápidas del pop y del rock más convencionales, instrumentistas y cantantes tienden a cantar y a tocar todo con la misma intensidad, con el mismo volumen; si el resultado no ha sido ese, la grabación se pasa por un compresor, que elimina las indeseadas desigualdades y hace que todo suene con el mismo volumen. Esta igualdad de intensidad tiene que ver con la estética de este tipo de música, pero también con motivos prácticos: el ruido de las conversaciones de un bar de copas o el del motor de un coche nunca se superpondrán al cantante y a los instrumentistas, a quienes de este modo vamos a oír siempre. A esta característica le llama el genial divulgador francés Pierre Charvet intensidad fija, a la que él añade dos más: forma fija y pulsación fija (véanse los apartados ‘forma’ y ‘compás’).
Una de las características más acusadas de Lux es el alejamiento de esta norma predominante en el pop y el rock, porque el rango dinámico de la voz de Rosalía va desde el pianissimo (pp, muy suave) de las canciones lentas hasta el fortissimo (ff, muy fuerte) de la sección operística de Berghain, pasando por todos los grados intermedios. El origen de tal variedad dinámica podría estar tanto en la música clásica como en los cantautores, que matizan sin ambages y cuya música es una excepción a la norma de la intensidad fija, típica de la música popular urbana en la que se inscriben.
En su primer disco, Los ángeles, Rosalía vuelve a saltarse a la torera la intensidad fija y en este caso la influencia es el flamenco, pues los cantaores sí hacen matices de intensidad. La gama dinámica de la voz de la cantante catalana en este primer disco insiste con frecuencia en el pianissimo (muy suave) y en el piano (suave) y pasa por todos los matices intermedios hasta el forte (fuerte), aunque no incide demasiado en el citado forte. Rosalía demuestra un gusto exquisito en las canciones de este primer álbum y lo hace, entre otros recursos, porque consigue una sutil variedad de matices dinámicos.
Forma (estructura)
En música, la forma es la estructura de una obra musical, que resulta de la distribución equilibrada de las partes que la componen; cada forma musical sería un esquema generado por la diferente manera de distribuirse la repetición de las secciones dentro de una composición.
Frente a la variedad formal de la música clásica, la inmensa mayoría de las canciones de la música popular urbana tienen una misma estructura: la forma estrófica con estribillo, que consiste en que dos únicas secciones musicales alternan de forma más o menos rigurosa un número indeterminado de veces, por ejemplo: ABABAB. Una de las dos secciones, generalmente A, tiene cada vez letras distintas, mientras que la otra sección, el estribillo (generalmente B) repite siempre el mismo texto.[11]
Muchas canciones de Rosalía tienen, obviamente, esta forma.
La impactante Berghain es la canción del disco que tiene más influencia de la música clásica por varios motivos. La voz solista, los coros y la orquesta no solo intervienen sin más, sino que imitan estilos propios de la música clásica, que veremos a continuación. Y, ya que hablamos de forma, Berghain adopta la forma rondó (una de las formas típicas de la música culta) en vez de seguir el consabido esquema de la forma estrófica con estribillo. El rondó consiste en que una misma sección alterna con otras secciones cada vez diferentes un número indeterminado de veces. El rondó más corto es ABACA y un esquema válido para rondós más largos podría ser ABACAD… A. La forma de Berghain sería la siguiente:
Introducción A B A’ C A’’ D coda[12]
La introducción es la sección para orquesta de cuerda que imita el estilo de un concierto de Vivaldi; A es una sección homófona basada en acordes para coro y orquesta sinfónica; en B, Rosalía canta en alemán con un estilo lírico u operístico; C es la sección cantada por Rosalía en castellano con un estilo más pop; D es la sección cantada y compuesta por Björk, y la coda es la sección recitada por Yves Tumor.
Novia robot, una de las canciones que solo están en formato físico, tendría una forma transcompuesta[13] (que consiste en que cada vez aparecen secciones nuevas que no se repiten) si no fuera por la repetición de la sección C, que hace las veces de incipiente estribillo en lenguas diferentes:
Sección recitada- A – B – C (‘estribillo’) – sección rapeada – D – C (‘estribillo’) – E
Compás
En el rock y el pop, la inmensa mayoría de las canciones tienen compás binario[14], frente a la música clásica y la música tradicional, donde el compás ternario es mucho más frecuente. En los cantautores españoles de raíz no demasiado anglosajona, desde Serrat y Llach hasta El Kanka y Rozalén, la proporción de canciones en compás ternario es significativamente mayor que en el resto del pop o el rock[15]. La perla es un vals compuesto en compás ternario; el origen de este metro podría ser la música clásica (y lo refrendaría la orquesta sinfónica con la que acaba la canción, a la manera de un proceso de acumulación de los que hemos hablado) o podría provenir de ciertos cantautores españoles, como Rozalén.[16]
La yugular empieza en compás binario de subdivisión ternaria (6/8) para cambiar después al compás ternario de subdivisión binaria (¾); alternan fragmentos en uno y otro compás[17].
Divinize está compuesta en el no demasiado frecuente compás quinario o de cinco pulsos (5/4).
En De madrugá hay un compás ternario cuyo origen es claramente el flamenco, tipo de música en la que hay una notable variedad de compases.
La mayor complejidad en cuestión de compás se encontraba ya en algunas canciones del disco El mal querer (Pienso en tu mirá, por ejemplo) en el que Rosalía juega con el ya complicado ritmo flamenco de bulería (equivalente la hemiola, que se suele encontrar en obras clásicas influidas por la música tradicional) e incluso suprime un pulso en alguna de sus apariciones, como muy bien señala Jaime Altozano en uno de sus vídeos.
Escalas
Las escalas más habituales en el pop y el rock son la escala mayor (de sonoridad más alegre) y la escala menor (de sonoridad más triste), que son, simplificando mucho, las mismas escalas que la música culta occidental utiliza entre los siglos XVII y XIX y en parte del XX. A estas escalas tenemos que añadir la escala andaluza, que es una variante del modo frigio[18] y que Rosalía utilizaba más en Los ángeles y El mal querer, pero que también aparece en cuatro canciones de Lux: Sexo, violencia y llantas, Mundo nuevo, De madrugá y La rumba del perdón.
Cuestiones relacionadas con la melodía, como los melismas
En el flamenco, el uso de la escala andaluza (también hay algunos palos en modo mayor y en modo menor) suele ir asociado al de melismas, que se dan cuando se cantan varias notas con una sola vocal del texto; dicho de otro modo, sobre cada vocal del texto se llegan a cantar verdaderos fragmentos melódicos. Los melismas son muy infrecuentes en el pop y en el rock; las principales excepciones son el soul, el góspel y algunas músicas populares urbanas ‘de raíz’ tradicional.
Aunque en Lux hay solo cuatro canciones que pueden considerarse aflamencadas, los melismas se dan en varias canciones que no tienen de flamenco más que el propio melisma. Por ejemplo, en Sauvignon blanc (canción lenta en un estilo que se da en cierto pop anglosajón en los años ochenta o noventa del pasado siglo; mi favorita del disco, por cierto) aparece hacia el final un melisma de clara raíz andaluza que no disuena lo más mínimo con el resto de la canción; lo mismo podemos decir de los melismas que hay poco antes del primer estribillo de Tírame magnolias, en Reliquia o en Mio Cristo, respaldado el de esta última canción por una cadencia flamenca aislada.
Lux y Motomami son los dos álbumes más heterogéneos de Rosalía, cosa que contrasta con la homogeneidad de Los ángeles, el más flamenco de los discos de la barcelonesa, y con la influencia también muy grande de la tradición andaluza en El mal querer. La explicación no solo tiene que ver con el hecho de que su segundo disco de larga duración fue el Trabajo de Fin de Grado de sus estudios superiores de Cante Flamenco en la ESMUC de Barcelona, sino con la evolución musical, per se, de la cantante catalana.
En Sauvignon blanc hay una fórmula melódica que recuerda a Hentai, de Motomami. Es curioso que las dos canciones lentas por excelencia de los dos últimos discos de larga duración de Rosalía tengan en común diseños melódicos basados en el intervalo de sexta mayor ascendente[19], que aparecía en melodías lentas, delicadas y emotivas en la música culta del siglo XIX y en la música cinematográfica del XX, a veces asociadas con el sentimiento amoroso, tal y como señalaron Luis Ángel de Benito y Jaime Altozano.[20]
En De madrugá hay una melodía más o menos grave, que se repite a la manera de un ostinato, y que recuerda a una melodía de Saoko y, algo menos, a otra de La combi Versace, canciones ambas del citado álbum Motomami; se parecen no solo por las notas y por el registro grave, sino también por el timbre: son sonidos sintetizados bastante parecidos, a los cuales también recuerda por su timbre otra melodía grave repetida que hay en Porcelana, basada asimismo en el intervalo de cuarta.
En varias canciones de Lux (por ejemplo, en Novia robot o en Porcelana) hay fragmentos rapeados más o menos largos, pero las armonías que los sustentan son los acordes que su autora ha elegido para las respectivas canciones, lejos de la lúgubre armonía de las bases electrónicas del rap actual más prototípico.
Armonía
Si hasta ahora Rosalía había evitado las sucesiones de acordes[21] más típicos del pop (entendiendo la palabra en el en sentido más estricto) es porque se nutría de otros estilos, como el flamenco, la electrónica, el trap o el reguetón.
En su último disco, la cantante barcelonesa abraza sin reparos los esquemas armónicos del pop, aunque evita el más recurrente: el de Let it be, With or without you, Torn, La senda del tiempo y tantas otras canciones:
I-V-VI-IV (en Do mayor sería Do-Sol-la m- Fa)
Sí hay un uso abundante del segundo grado (en Do mayor sería el acorde de re menor) y le gusta jugar con las siguiente sucesiones de acordes:
V-II-IV-I (en Do mayor serían Sol-re menor-Fa-Do)
No sé si es casual o intencionado, pero son los mismos acordes de Bitter sweet symphony, de The Verve[22], canción en la que suena una orquesta y que lleva la palabra sinfonía en su mismo título.
Esta misma sucesión de acordes aparece, en el estribillo de Reliquia, desplazada con respecto al pulso acentuado inicial:
II-IV-I-V (en Do mayor son re menor-FA-DO-SOL)
Pero el efecto es parecido (sería como decir varias veces seguidas monja hasta que parezca que decimos jamón); también aparecen estos acordes, igualmente desplazados con respecto al pulso acentuado pero con parecido efecto, en Focu ‘Ranni, una de las canciones que no están en las plataformas:
I-V-II-IV (en Do mayor, re menor-FA-DO-SOL).
Textura
La textura que se da en la casi totalidad de las canciones de la música popular urbana es la melodía acompañada, que consiste en una línea melódica principal complementada por una serie de acordes que suenan a la vez que ella. Por cada acorde, la melodía da varias notas. Su expresión más característica es una voz solista con un acompañamiento instrumental.
La mayoría de las canciones de Rosalía tienen textura de melodía acompañada, pero en Lux esta textura no es tan obvia como en el pop-rock más usual (en el que el cantante es acompañado por una o dos guitarras, bajo y batería) a causa de los continuos cambios en los medios instrumentales y vocales que acompañan a la voz.
Una excepción a la predominancia de la melodía acompañada es la sección principal de Berghain (la sección coral con texto en alemán que sigue a la introducción instrumental y que aparece tres veces en la canción), que tiene textura homorrítmica u homófona[23].
Valoración final
Lux es, en mi modesta opinión, el mejor de los cuatro discos de larga duración de Rosalía, seguido por Los ángeles (a pesar de que no me gusta el flamenco), El mal querer, Motomami y, a bulto, por los sencillos sueltos que no proceden de álbumes más largos. Mis preferencias pueden estar motivadas porque la música clásica es mi favorita y el reguetón y el trap están entre las músicas que menos me gustan. Pero dejarse influir por la música culta como música ‘de prestigio’ no garantiza, ni mucho menos, una mayor calidad: hay otros ejemplos menos buenos de esta influencia en la música popular urbana.
Si los diversos estilos que hay en este álbum se integran a la perfección es porque Rosalía tiene una personalidad y una calidad que son capaces de aglutinar estas influencias y unificar un conjunto que resulta coherente.
[1] Hay cierta polémica sobre si ‘Rosalía’ se escribe con o sin tilde. La entrada correspondiente de Wikipedia en español escribe el nombre real ‘Rosalia Vila Tobella’ sin tilde, dando a entender que su nombre de pila está en catalán, y el nombre artístico ‘Rosalía’ con tilde, tal y como figura, por otra parte, en plataformas como Spotify, YouTube, Apple Music o Amazon. Sin embargo, en la propia página web de la cantante catalana, cuando figura en los créditos de Lux con su nombre y sus dos apellidos, lo hace con tilde.
[2] Los musicólogos de habla hispana crearon hace años el término ‘música popular urbana’ para referirse al conglomerado de estilos aglutinados en torno al pop y al rock y que los que peinamos canas llamábamos ‘música ligera’, marbete que ha caído en desuso, tiene un matiz peyorativo o incluso se quiere referir solo a una parte de la música popular como es la canción melódica. Para añadir más confusión al asunto, desde hace poco, tanto algunos críticos como la gente de a pie llaman ‘música urbana’ a varios estilos musicales procedentes del hip-hop, entre ellos el reguetón y el trap. Fue frecuente utilizar la voz ‘pop’ (como hace Pierre Charvet) o ‘rock’ (como hizo la Historia del rock dirigida por Diego A. Manrique y publicada en 1986 por PRISA, editora del diario El País) para referirse al conjunto de estilos que los musicólogos llamarán ‘música popular urbana’.
[3] Un ejemplo sería el popurrí de ocho canciones seguidas que ocupan la cara B del LP Abbey Road, del grupo de Liverpool. De los grupos que conozco, son Los Beatles aquel en el que encuentro más excepciones a los caminos más hollados por el pop-rock: en sus canciones hay más compás ternario del habitual, alternancia entre el compás binario y el ternario, fraseo asimétrico (Yesterday), textura homorrítmica (vid. infra), textura contrapuntística (las líneas melódicas van entrando sucesivamente), instrumentos de tradición extraeuropea, instrumentos tocados a la manera de la música barroca (el solo de trompeta de Penny Lane), agrupaciones de cámara típicas de la música clásica (como el cuarteto de cuerda de Yesterday o el octeto de Eleanor Rigby), incluso secciones (el crescendo orquestal de A day in the life) o canciones escritas en el estilo de la música culta de vanguardia (Revolution 9 o la inédita Carnival of light, ejemplos ambos de música electroacústica).
[4] Dentro de las voces de mujer y de niño, las hay más agudas (soprano) y más graves (contralto). Entre ambas se situaría la de mezzosoprano. Se ha llegado a decir que Rosalía tiene voz de soprano ligera (la voz más aguda entre las sopranos) y es un error porque para ello tendría que poder dar el fa sobreagudo. La nota más aguda que la cantante catalana da en Berghain es un la agudo, que no es poco.
[5] En los créditos de Berghain aparece, junto con el citado Cor de Cambra del Palau de la Musica Catalana, el coro If A Bird Germany, probablemente reunido para la ocasión; en la descripción del disco en la tienda de la página web de la cantante barcelonesa aparece L’Orfeó Catalá en vez del citado Cor de Cambra.
[6] De estos procesos habla el compositor Salvatore Sciarrino en su libro Le figure della musica: da Beethoven a oggi.
[7] En los años sesenta y setenta era muy frecuente que los cantantes (sobre todo en la llamada canción melódica) estuvieran acompañados por orquestas más o menos nutridas, pero la presencia de estas era considerada como algo natural y sin vinculación con la música clásica, y solía haber en ellas guitarra y bajo eléctricos y batería, a diferencia de Lux.
[8] La mayor parte de los instrumentos de percusión de parche o membrana de la música clásica occidental son instrumentos de afinación indeterminada: no pueden dar notas concretas ni por lo tanto, hacer melodías; su función es hacer ritmos. Los timbales sí son instrumentos de afinación determinada: cada uno de ellos sí da una nota de la escala.
[9] En estos instrumentos, el trémolo se consigue repitiendo la misma nota con rápidos movimientos sobre la cuerda del arco hacia arriba y hacia abajo.
[10] En dos canciones de Los ángeles, el disco más flamenco y más acústico de Rosalía, hay electrónica en un estilo que nos recuerda más a la música electroacústica culta que a la electrónica popular, que es aquella a la que nos referimos a propósito de los demás discos de la cantautora catalana. En Si tu supieras, compañero aparecen instrumentos acústicos manipulados de forma electrónica y, sobre todo, en Por mi puerta no lo pasen introduce sonidos generados o manipulados de forma electrónica; tal vez lo segundo, cosa que nos recuerda más a la música concreta de Pierre Schaeffer y Pierre Henry que a los primeros Études concretos de Karlheinz Stockhausen.
[11] Un número nada despreciable de canciones tienen una tercera sección, C, que figura una sola vez y cuya aparición supone solamente una variante en la forma estrófica con estribillo, que no deja de serlo por ello. Sauvignon blanc, por ejemplo, tiene forma estrófica con estribillo con una sección intermedia C.
A veces se habla de la existencia de un preestribillo, pero no constituye sección aparte: hemos de considerar el preestribillo como una subsección de la sección B, que constaría de dos partes: preestribillo y estribillo propiamente dicho.
[12] Introducción y coda son secciones generalmente más breves y con menos personalidad melódica que las secciones propiamente dichas que hemos nombrado con letras mayúsculas (A, B, C, etc.). La introducción aparece al principio (antes que la sección A) y la coda aparece al final de la obra. Tanto la introducción como la coda de Berghain tendrían suficiente entidad como para ser consideradas secciones propiamente dichas (enunciadas con letras mayúsculas), pero habría sido más difícil acomodar la forma de esta canción a las formas de la música clásica.
El apóstrofe a la derecha de una letra mayúscula señala que la repetición de una sección no es literal y que hay alguna variante con respecto a la primera aparición de esta sección.
[13] A la forma transcompuesta se le llamaba antes rapsódica y, de hecho, es la forma, infrecuente en la música popular urbana, de la canción Bohemian rhapsody, de Queen, que es es una sucesión de secciones nuevas que no se repiten.
[14] Pulso es una especie de latido o segundero interno de la música (no tiene por qué sonar) que se produce de tal manera que los latidos están separados por espacios iguales de tiempo; acento es una especie de fuerza, igualmente interna, que llevan algunos pulsos. Compás es la repetición periódica de un acento dentro de una sucesión de pulsos iguales. Los principales compases son los compases binarios, que son son aquellos compases en los que el primero de cada dos pulsos es acentuado (el más conocido es el de dos por cuatro -2/4-); y los compases ternarios, que son aquellos compases en los que el primero de cada tres pulsos o tiempos es acentuado; el más común de estos compases ternarios es el de tres por cuatro (¾). Para simplificarlo más aún, vamos a considerar que cada compás cuaternario es la sucesión de dos compases binarios.
Estos dos compases básicos son de subdivisión binaria: cada pulso se divide en dos fracciones, de las cuales la primera está más acentuada que la segunda. También hay compases de subdivisión ternaria, como el de 6/8, que tiene dos pulsos, cada uno de los cuales se divide en tres fracciones, de las cuales la primera está acentuada y la segunda y la tercera no lo están.
[15] Un ejemplo notorio de esto es el disco Sílvia y Salvador, de Sílvia Pérez Cruz y Salvador Sobral, que es una auténtica apoteosis del compás ternario.
[16] Aparte de las canciones en metro ternario compuestas e interpretadas por ella, escribió el vals Al cantar para Amaia Romero.
[17] Conocemos canciones de Los Beatles en las que alternan el compás binario con el compás ternario, ambos de subdivisión ternaria (2/4 y ¾, por ejemplo), pero no teníamos noticia de una alternancia como la que efectúa Rosalía en esta canción. No podemos hablar de hemiola o compás de bulería (que Rosalía conoce muy bien) en este caso porque cambia el tempo o velocidad del pulso entre las secciones con distintos compases (también lo hacían así Los Beatles) y porque los dos compases no alternan de uno en uno, sino formando parte de fragmentos más largos.
[18] Escala o modo es conjunto de sonidos de diferente altura que intervienen en una composición, ordenados de más grave a más agudo (escala ascendente) o de más agudo a más grave (escala descendente). Cada escala o modo es diferente a las demás, porque es diferente la distribución de tonos y medios tonos con respecto a la primera nota, que es más importante que las demás y que denominaremos tónica; entre cada nota emitida por una tecla blanca del piano y la inmediatamente más aguda o más grave hay un tono, excepto entre mi y fa y entre si y do, donde hay medio tono. El modo mayor sería una escala de notas emitidas por teclas blancas cuya primera nota o tónica es do; el modo menor (simplificando mucho) sería una escala de notas emitidas por teclas blancas cuya primera nota o tónica es la y el modo frigio sería una escala de notas emitidas por teclas blancas cuya primera nota o tónica es mi; la escala andaluza es una variante de este modo en la que la tercera nota es vacilante: a veces es un sol natural (la tecla blanca del modo frigio) y a veces es un sol sostenido (la tecla negra situada inmediatamente a la derecha, que suena medio tono más aguda que el sol natural).
[19] Intervalo es la diferencia de altura que hay entre dos notas. Un intervalo de sexta ascendente se daría entre dos notas que suenan sucesivamente de las cuales la primera es más grave y la segunda, más aguda y de tal manera que haya seis notas de la escala entre ambas, incluidas las propias notas que forman el intervalo; por ejemplo, hay una sexta ascendente entre do y la; si contamos las notas de la escala que hay entre ellas el resultado es seis: do, re, mi, fa, sol y la. (Una forma más pedestre de medir un intervalo, que puede servirnos ahora, es contar las líneas y espacios del pentagrama.) Una sexta mayor es una sexta de nueve semitonos o medios tonos frente a una sexta menor, entre cuyas dos notas habría una diferencia de altura un poco más pequeña: ocho semitonos; la sexta menor sería un poco más ‘corta’ que la sexta mayor.
[20] En un episodio del programa de Radio Clásica Música y significado, Luis Ángel de Benito y Jaime Altozano señalaron que la sexta mayor ascendente se encuentra en arranque de los temas principales del Nocturno en Mi bemol mayor, Op. 9 n.º 2 de Chopin, del Sueño de amor n.º 3, S. 541 de Liszt y del tema de Marion (personaje que entablará una relación amorosa con Indiana Jones) en la música que John Williams compuso para la saga de películas dirigidas por Steven Spielberg. Sauvignon blanc está incluso en La bemol mayor, la misma tonalidad del citado Sueño de amor n.º 3 de Liszt
[21] Acorde es un conjunto, un bloque de tres o cuatro notas de diferente altura que suenan a la vez. Los acordes se construyen sobre notas de la escala que nombraremos con números romanos; por ejemplo, llamaremos I al acorde construido sobre primera nota de la escala de Do mayor o llamaremos V al acorde construido sobre la quinta nota de la escala de Do mayor, escala que será
do (I), re (II), mi (III), fa (IV), sol (V), la (VI) y si (VII).
[22] Esta canción fue registrada a nombre de Richard Ashcroft y existe una polémica sobre si se trata de una cita legal o si hay plagio de The last time, una canción compuesta por Mick Jagger y Keith Richards para los Rolling Stones. Al parecer, Ashcroft no citó la canción original de los Rolling Stones sino la versión orquestal de la Orquesta de Andrew Oldham para su disco The Rolling Stones Songbook.
[23] La homorritmia u homofonía es el tipo de polifonía en el que todas las líneas melódicas (que llamamos voces) se mueven en el mismo o casi en el mismo ritmo: empiezan a la vez y descansan y respiran en los mismos lugares; con respecto a la letra, cada voz canta la misma sílaba del texto que las demás voces; podemos distinguir con facilidad la melodía más aguda y el ritmo.
Se ha debatido sobre si la principal influencia de la sección coral de Berghain es el O Fortuna de los Carmina Burana, de Carl Orff, pero podría haber otros modelos, como Las Bodas, de Stravinsky o Las Coéforas, de Darius Milhaud.
Fuente: educational EVIDENCE
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