• Ciencia
  • 3 de febrero de 2026
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Inundaciones en Alcanar

Inundaciones en Alcanar

Imagen creada mediante IA

 

Licencia Creative Commons

 

David Rabadà

 

Cuando el 50% de un municipio está urbanizado sobre zonas inundables y la cosa lleva décadas así, las consecuencias en nuestro clima y territorio son inquietantes. Un ejemplo de ello han sido las frecuentes inundaciones a pie del Montsià en los años 2018, 2021, 2023 y 2025 entre otros. Los barrancos que nacen entre las calizas del cretáceo del Montsià han sido los captadores de las aguas que torrentera abajo han inundado las Casas de Alcanar, el camping de los Alfacs y Sant Carles de la Ràpita. En concreto, y respectivamente, han sido los barrancos de Sant Jaume, Llop y Codonyol los protagonistas de estas inundaciones. Y la culpa no hace falta darla al cambio climático como muchos medios e ideólogos pregonan, sino a causas naturales respaldadas por las torpes prácticas de unos simios llamados humanos.

Entre las causas naturales y singulares de nuestra geografía y clima tenemos las siguientes: torrenteras muy cortas que a continuación vierten sus crecidas en los valles, cuencas hidrológicas ínfimas que muy rápidamente se llenan de escorrentía, vegetación escasa que potencia poco la infiltración y la amortiguación de los aluviones en pendientes de terrenos arcillosos al pie de los barrancos que originan una intensa escorrentía superficial, cauces poco encajados en la llanura litoral, y finalmente unas lluvias convectivas y frecuentes con los vientos de levante que hacen crecer tormentas frente al muro del Montsià. En fin, un polvorín natural que se convirtió en bomba nuclear cuando los planes urbanísticos de los años sesenta y setenta colonizaron las llanuras vírgenes al pie de dicha cordillera y establecieron cauces rectilíneos y amurallados que han aumentado la velocidad del agua y el riesgo de desbordamiento.

A esto hay que añadir otros dos factores. En primer lugar, la supresión de muchos barrancos para la extensión y mantenimiento de los terrenos agrícolas que finalmente incrementan los caudales en el cauce principal, y, en segundo lugar, la construcción de puentes y carreteras que cortan estos cauces provocando presas inoportunas sobrepasadas a menudo por las crecidas. Pongamos el caso de la nacional 340 cerrando el paso del barranco del Llop.

En un contexto así sólo se necesitan lluvias cercanas a los 200 litros por metro cuadrado y el espectáculo wagneriano se pone en escena, sobre todo si las condiciones antecedentes han saturado de agua los suelos haciendo que las lluvias posteriores no encuentren infiltración posible. Han sido ejemplos las crecidas de 2021 con una lluvia antecedente de 85 litros por metro cuadrado y la de 2025 con 12 litros. La prueba de todo esto la tenemos en los pocos minutos transcurridos entre los máximos de intensidad de lluvia y los del caudal consecuente, es decir, tenemos una respuesta tan rápida que cualquier intento de aviso a la población de aguas abajo es una quimera. Coinciden tanto en esto los modelos y cartografías de zonas inundables que los pronósticos son decepcionantes: seguiremos sufriendo grandes crecidas catastróficas en el futuro.

Por suerte, y de forma pionera, en el 2025 se convocó una mesa técnica con expertos y la población afectada del lugar. Fue el Ayuntamiento de Alcanar quien adoptó esta iniciativa con buenas propuestas que se deben ir materializando durante el 2026 y años venideros. Entre estas ideas destacan la construcción de barreras de sedimentos, balsas de laminación de agua, la apertura de un mayor desagüe en los Alfacs y la expropiación de habitáculos que siempre sufren inundación catastrófica. Obviamente, esto requiere grandes presupuestos donde la política debe poner su voluntad y los recursos. Además, hay en este sentido buenas directivas europeas para evaluar riesgos, más un buen acuerdo de Gobierno para regularizar las medidas adecuadas.

Además, y según el Plan Hidrológico Nacional, gran parte de la competencia en esta materia la poseen los municipios donde las viviendas se pueden expropiar legalmente y “mover de sitio”. También se pueden desdoblar los cauces para repartir los caudales de crecida, póngase el caso del río Garona en el año 2013. Y aquí no vale pensar equivocadamente como la mayoría cuando creen que un desastre tardará mucho en repetirse y que, por tanto, sólo hace falta restaurar el destrozo y dejarlo como antes.

En definitiva, el asunto de las inundaciones en las Casas de Alcanar y localidades vecinas, no ha sido exclusivamente un tema de cambio climático, al contrario, ha sido en muchísima mayor proporción un aumento de la exposición al riesgo por causas humanas. Muchos hablan de que hay indicios de que la intensidad de las precipitaciones está creciendo y con ella el riesgo de más crecidas futuras, pero por lo que se ha publicado hasta ahora sólo se habla con perífrasis como «parece que», «hay cierta tendencia» o «no se puede asegurar». Por tanto, la solución inmediata a este “Alcanar bajo las aguas” es un vestido a medida para cada territorio. En definitiva, es más necesaria y gestionable una solución de gestión local que una de cambio climático global.


Fuente: educational EVIDENCE

Derechos: Creative Commons

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